miércoles 30 de septiembre de 2009

Crítica EL ÚLTIMO GUIÓN

Dirección y guión: Javier Espada y Gaizka Urresti.
País: España.
Año: 2008.
Duración: 113 min.
Género: Documental.
Intervenciones: Jean Claude Carrière, Juan Luis Buñuel, Rafael Buñuel.
Producción: Luis Ángel Ramírez y Gaizka Urresti.
Música: Miguel Ángel Remiro.
Fotografía: Pepe Añón, Christian Garnier y Pablo Márquez.
Montaje: Gaizka Urresti.
Estreno en España: 28 Agosto 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

“El último guión” es un recorrido por la vida de uno de los más importante cineastas y pensadores de la historia del siglo XX: Luis Buñuel. Un peregrinaje protagonizado por Juan Luis Buñuel, su hijo primogénito, acompañado de Jean Claude Carrière, guionista y amigo, rememorando cronológicamente episodios de su vida. Un viaje que comienza en su Calanda natal, continúa en Zaragoza, Madrid y Toledo; París, antes de saltar a Nueva York y Los Ángeles, y termina en México. El espectador es invitado al grato privilegio de sumergirse en estas conversaciones en las que descubrimos historias previamente recogidas en el libro de memorias “Mi último suspiro”, junto a otras contadas por primera vez. Además de la vida de Buñuel y de su obra, se profundiza en su periplo vital inscrito en la Historia del siglo XX.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Así como Luis Buñuel ha barrido cualquier límite en su propio corpus autoral, y en la historia del cine en su totalidad, de la misma manera, es infinito el universo de abordajes que se pueden hacer a la hora de hablar de su genio y figura. Cualquier película sobre su vida y obra es digna de ser celebrada, dado que difícilmente la cantidad de homenajes hacia tan grande artista pueda agotarse en algún momento. El estreno de El último guión es digno de ser celebrado, más aún por la presencia de Juan Luis Buñuel (el hijo), y Jean Claude Carrière (su colaborador desde Diario de una camarera hasta el final de su obra, la voz más autorizada para hablar del genio creativo de Buñuel, y uno de los más importantes maestros de guión en el mundo). Los testimonios y diálogos entre Buñuel hijo y Carrière vienen a constituir una interesante y necesaria cruza entre vida y obra del realizador español.

La película realiza un viaje con los entrevistados principales por los lugares más importantes en la vida de Buñuel. Desde las ciudades de España que marcaron a fuego su vida y sus películas, centrándose primordialmente en el maravilloso encuentro entre Buñuel, Dalí y García Lorca, su paso por Hollywood, las reuniones que compartió con los realizadores más importantes del período clásico y su constante negativa a dirigir para la industria americana, para terminar en México, con la realización de Los olvidados. La película finalmente abandona su recorrido geográfico cuando Carrière narra sus últimos encuentros con el cineasta, poco antes de su muerte, y el trabajo con el “último guión” que nunca se llegó a filmar. Este episodio bien podría haber abarcado la totalidad de la película, y de esa manera el título hubiese quedado justificado. Sin embargo, la película toma este elemento como un episodio más dentro del cúmulo de anécdotas que se cuentan en la película.

El documental posee un recorrido geográfico – anecdótico más que atendible. Fácilmente podemos reconocer que éste es apenas uno de los miles de abordajes que pueden hacerse de la vida y obra del Buñuel. Pero esta semblanza del genial director no deja de verse como una elección chata, más allá del interés que provoca el encuentro entre los hijos y el genuino heredero del legado artístico de Buñuel, el documental se acerca a la obra y a la persona con una enorme timidez ante la enorme dimensión que ha cobrado con el tiempo su figura, recorriendo cada lugar que marcó su vida con el mismo afán turístico con el que retrata las anécdotas referidas a su persona.

Cualquier documental que se decida a indagar en un solo aspecto de su genio (podríamos pensar en un documental dedicado a su carácter fetichista, o una investigación sobre sus influencias artísticas, o el abordaje del proceso de creación y realización de cualquiera de sus obras maestras) podría captar la esencia de cada una de las diversas dimensiones que confluyen en su vida y su obra. Pero la elección de El último guión, sin dejar de ser interesante (ningún homenaje a Buñuel podría no ser interesante o atendible), es excesivamente ligera, y al intentar abarcar, desde el anecdotario y lo geográfico, toda la vida y la carrera de Buñuel, no logra reflejar las múltiples, enormes y complejas dimensiones de su genio y figura, y se queda en la superficie, en lo meramente turístico, sin analizar ni profundizar particularmente en ninguno de los diversos aspectos de Buñuel, lo que podría haber generado un documental mucho más interesante en su exposición y su investigación. Sólo la presencia de Carrière y su admirable retrato de Luis Buñuel elevan considerablemente una propuesta que abarca demasiado, y al tomar desde el inicio una considerable distancia entre los realizadores y el admirado y celebrado Buñuel, aprieta demasiado poco.

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martes 29 de septiembre de 2009

Crítica ANTICHRIST

Dirección y guión: Lars Von Trier.
Países: Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Suecia y Polonia.
Año: 2008.
Duración: 105 min.
Género: Drama.
Elenco: Willem Dafoe, Charlotte Gainsbourg.
Producción: Meta Louise Foldager.
Fotografía: Anthony Dod Mantle.
Montaje: Anders Refn.
Diseño de producción: Karl Júlíusson.
Vestuario: Frauke Firl.
Estreno en Dinamarca: 20 Mayo 2009
Estreno en España: 21 Agosto 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Una pareja sumida en el dolor se retira a una cabaña perdida en medio del bosque con la esperanza de que el contacto con la naturaleza cure sus corazones rotos y su tambaleante matrimonio. Pero la naturaleza sigue su curso y las cosas empiezan a ir de mal en peor.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Las películas que precisan ser vistas con un manual de instrucciones al lado de la butaca no son particularmente de mi agrado. Me molesta especialmente comenzar la crítica de un realizador notable como Lars Von Trier con esta frase, pero esta reflexión es la primera en aparecer luego de ver Antichrist. Tras un prólogo excesivamente abrumador, del cual se destaca el tono elegíaco con el que narra la muerte del bebé de los personajes de Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg mientras ellos se encuentran en plena sesión de sexo apasionado, no sin una aguda obsesión de Von Trier por el detalle de la peripecia que lleva al bebé a un suicidio no premeditado, nos queda demasiado claro que estamos ante otro film del mayor cineasta contemporáneo del sufrimiento humano.

Sin embargo, este nuevo opus de Von Trier no se centra especialmente en el sufrimiento de una mujer, no al menos luego de asistir al modo en el que la historia se bifurca tras encabalgarse en la progresiva locura del personaje de Charlotte Gainsbourg. Desde el comienzo sabemos que estamos ante una película de terror. Independientemente de la historia del duelo que define dos caracteres en contraste permanente, y los apuntes sobrenaturales que derivan del desgraciado acontecimiento narrado en el prólogo, el terror se define en Antichrist gracias al permanente clima ensordecedor, que parte del inteligente empleo que hace Lars Von Trier de la imagen de Alta Definición para generar una oscuridad tan bella como siniestra, particularmente cuando la pareja se interna en el bosque. En ese sentido, podemos apegarnos al giro que hace la película respecto a la desestabilización mental de la mujer, únicamente desde lo climático, tomando la cruza entre sexo y violencia que hace el realizador danés, como la matriz principal de ese giro.

Pese a esto, si hacemos un breve pantallazo por lo que ha escrito la prensa gráfica, a favor y en contra de esta película, notamos que en general, desde los meros comentaristas hasta los analistas del cine de Von Trier, no logran prescindir de explicitar el aluvión simbólico que despliega Antichrist para referirse precisamente a eso, al demonio, al paraíso perdido. Ahora bien, podríamos afirmar a priori que estamos ante una película cuyas referencias de neto corte intelectual son la piedra basal del terror. Quizás no esté del todo mal que uno, en tanto espectador, pueda desprenderse de estas referencias (o ignorarlas por completo), y dejarse llevar por el desconcierto de una película cuyo espíritu, en realidad, proviene exclusivamente de lo sensorial. A fin de cuentas, es el propio clima de la película el que posibilita que en determinado momento, impulsada por el vínculo sexual, la dinámica de pareja se subvierta completamente, y el marido/doctor deje de intentar inferir con su extrema racionalidad psicologista en la mente de su mujer, perturbada emocionalmente por la muerte de su hijo, para pasar a ser víctima de ella.

Las películas de Von Trier nunca dejaron de tener un anclaje intelectual muy relevante. Sin embargo, sólo basta con comparar esta película con sus últimos films dedicados temáticamente a Estados Unidos, para entender que aquí este despliegue simbólico se vuelve excesivamente molesto. Por ello, propongo ver esta película despojándonos por completo de estas referencias, aún a costa de no entender en absoluto el devenir de la historia. Lo que no quiere decir acercarse a Antichrist con los ojos cerrados (Antichrist probablemente sea el film más bello en la carrera del danés), sino dejarse llevar por el terror manifestado en el ominoso clima y la violencia creciente de los personajes, la mejor receta para un film tan sugestivo como retorcido (es Von Trier, no hay nada que hacerle), y sumamente desconcertante, con dos actores brillantes, que consiguen llenar la pantalla en todo momento, sin necesidad de nada ni nadie más.

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lunes 28 de septiembre de 2009

Crítica ALIENS IN THE ATTIC

Título en España y Latinoamérica: Pequeños invasores
Dirección: John Schultz.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 86 min.
Género: Aventuras, comedia, familiar.
Elenco: Ashley Tisdale (Bethany), Robert Hoffman (Ricky), Andy Richter (tío Nate), Kevin Nealon (Stuart), Ashley Boettcher (Hannah), Doris Roberts (Rose), Austin Robert Butler (Jake), Carter Jenkins (Tom), Malese Jow (Julie), Gillian Vigman (Nina).
Guión: Mark Burton y Adam F. Goldberg; basado en un argumento de Mark Burton.
Producción: Barry Josephson.
Música: John Debney.
Fotografía: Don Burgess.
Montaje: John Pace.
Diseño de producción: Barry Chusid.
Estreno en USA: 31 Julio 2009
Estreno en España: 14 Agosto 2009
Estreno en Argentina: 20 Agosto 2009



Sinopsis

“Pequeños invasores” cuenta la historia de unos niños que, estando de vacaciones con su familia, tienen que rechazar el ataque de unos extraterrestres que apenas les llegan a las rodillas pero que ambicionan la destrucción del mundo, mientras que los padres de los jóvenes no tienen ni la más remota idea de la batalla que se libra.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

No hay mucho para decir de esta película. Como producto destinado al público infantil, es imposible que pueda hacerle pelea a Pixar. Y no nos referimos a la animación en sí, ya que este aspecto no hace demasiado ruido en la propuesta general. Nos referimos, claro está, a la debilidad argumental, al mediocre desarrollo de la aventura, a los gags físicos un tanto insoportables (aún siendo lo más divertido de la película, el chiste repetido del novio de la nena siendo controlado por los niños o por los aliens gracias a una especie de “joystick” extraterrestre), y a la incapacidad, o total falta de intención, de hacer un producto medianamente interesante, no ya para el público adulto acompañante (esta película los excluye completamente), sino para el cada vez más demandante público infantil. Ni siquiera la presencia de la popstar Ashley Tisdale genera un mínimo de atractivo para este público (si mal no recuerdo, la ex High School Musical, afortunadamente, no canta en ningún momento de la película, por lo que el atractivo de su presencia se reduce considerablemente).

La película podría haber brindado alguna que otra escena interesante si se hubiese detenido en los conflictos internos entre algunos de los chicos que comparten la casa de vacaciones. Pero la aparición repentina de los extraterrestres anula completamente estos conflictos, que sólo consiguen aparecer mínimamente al comienzo de la película. De ahí en más, se da una suerte de mezcla entre E.T. (uno de los extraterrestres es bueno y se encariña con los chicos) y Gremlins, pero sin talento alguno, ni narrativo, ni estético.

Hay películas a las que le suma enormemente su capacidad de constituirse como productos entretenidos. Dado que la única virtud de Pequeños invasores es ser medianamente entretenida, esta cualidad apenas merece ser mencionada. Mensaje para los realizadores de este subproducto: No se puede salir a la palestra si lo único que hay para competirle al habitual talento narrativo de los grandes creativos del cine de animación americano, es una estrella pop adolescente, unos extraterrestres animados sin gracia, y una suma de chistes remanidos. Los chicos la pasarán bien con esta película, pero saben perfectamente que el cine animado les está entregando actualmente productos infinitamente más interesantes.


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viernes 25 de septiembre de 2009

ESPAÑA: Estrenos 25-09-09

DESTINO: WOODSTOCK
(TAKING WOODSTOCK)

USA, 2009, 120 min.
Dirección: Ang Lee
Con Demetri Martin, Imelda Staunton, Emile Hirsch


EL SECRETO DE SUS OJOS

ARGENTINA/ESPAÑA, 2009
Dirección: Juan José Campanella
Con Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago


¡EL SOPLÓN!
(THE INFORMANT!)

USA, 2009, 108 min.
Dirección: Steven Soderbergh
Con Matt Damon, Tony Hale, Patton Oswalt


JENNIFER'S BODY

USA, 2009, 102 min.
Dirección: Karyn Kusama
Con Megan Fox, Amanda Seyfried, Adam Brody


LOS SUSTITUTOS
(SURROGATES)

USA, 2009, 88 min.
Dirección: Jonathan Mostow
Con Bruce Willis, Radha Mitchell, Ving Rhames


OCEANWORLD 3D

REINO UNIDO, 2009, 85 min.
Dirección: Jean-Jacques Mantello


THE SEPTEMBER ISSUE

USA, 2009, 90 min.
Dirección: R.J. Cutler
Con Anna Wintour


THE SKY CRAWLERS
(SUKAI KURORA)
JAPÓN, 2008, 122 min.
Dirección: Mamoru Oshii

jueves 24 de septiembre de 2009

USA: Estrenos 25-09-09


SURROGATES

USA, 2009, 88 min.
Dirección: Jonathan Mostow
Con Bruce Willis, Radha Mitchell, Ving Rhames


FAME

USA, 2009
Dirección: Kevin Tancharoen
Con Kelsey Grammer, Bebe Neuwirth, Megan Mullally


PANDORUM

USA/ALEMANIA, 2009
Dirección: Christian Alvart
Con Dennis Quaid, Ben Foster, Cam Gigandet


COCO BEFORE CHANEL

FRANCIA, 2009, 105 min.
Dirección: Anne Fontaine
Con Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde, Alessandro Nivola


PARANORMAL ACTIVITY

USA, 2007, 99 min.
Dirección: Oren Peli
Con Katie Featherston, Micah Sloat, Michael Bayouth


BRIEF INTERVIEWS WITH HIDEOUS MEN

USA, 2009, 80 min.
Dirección: John Krasinski
Con Julianne Nicholson, Ben Shenkman, Timothy Hutton


ASTRO BOY

HONG KONG/USA/JAPÓN, 2009
Dirección: David Bowers
Voces de Freddie Highmore, Nicolas Cage, Kristen Bell


I HOPE THEY SERVE BEER IN HELL

USA, 2009, 105 min.
Dirección: Bob Gosse
Con Matt Czuchry, Geoff Stults, Jesse Bradford

Crítica FROZEN RIVER

Dirección y guión: Courtney Hunt.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 97 min.
Género: Drama.
Elenco: Melissa Leo (Ray Eddy), Misty Upham (Lila), Charlie McDermott (T.J.), Mark Boone Junior (Jacques Bruno), Michael O’Keefe (Trooper Finnerty), Jay Klaitz (Guy Versailles), John Canoe (Bernie), Dylan Carusona (Jimmy), Michael Sky (Billy Three Rivers), Nancy Wu (Chen Li).
Producción: Heather Rae y Chip Hourihan.
Música: Peter Golub y Shahzad Ismaily.
Fotografía: Reed Morano.
Montaje: Kate Williams.
Diseño de producción: Inbal Weinberg.
Vestuario: Abby O’Sullivan.
Estreno en USA: 1 Agosto 2008.
Estreno en Argentina: 13 Noviembre 2008
Estreno en España: 4 Septiembre 2009



Sinopsis

Ray Eddy (Melissa Leo) está a punto de comprar la casa de sus sueños para su pequeña familia. Pero su marido, gran aficionado a las apuestas, huye con el dinero y la deja arruinada y sola con los niños. Mientras trata de encontrar a su marido, conoce a Lila Littlewolf (Misty Upham), una chica mohawk que le propone una manera de ganar dinero fácil. El plan es arriesgado: pasar inmigrantes ilegalmente por el helado río Saint Lawrence, con patrullas fronterizas en las dos orillas. La desesperación por ganar dinero empuja a Ray a aceptar la oferta. Ray conducirá el coche y se repartirán las ganancias. Al principio, la capa de hielo es gruesa, pero a medida que siguen con su negocio y el hielo se hace más delgado, Ray y Lila descubrirán que trasladar inmigrantes tiene un precio.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

La familia disfuncional ocupa un lugar privilegiado en el ámbito del cine independiente americano. Sin embargo, este tipo de dramas se dan en un marco generalmente costumbrista, apelando a la deconstrucción del cosmos familiar a partir de pequeños elementos cotidianos. El realismo como tal, con su solidez dramática y su indagación social, es un género poco visto en el panorama americano de los últimos años. En este contexto, una película tan dura como digna en su realización como Frozen river, merece ser destacada.

Courtney Hunt coloca a su personaje en un espacio desolador, la nieve incesante no hace más que potenciar el conmovedor drama de una mujer que debe luchar por mantener a sus hijos frente a la desaparición de su marido, adicto al juego, con todo el dinero que tenían ahorrado. Un drama que parte de esta situación, y no hace más que avanzar en el decadente trayecto de su protagonista, acumulando situaciones excesivamente graves (la mayor de las cuales es, indudablemente, la del bebé en el bolso), podría haber sido presa fácil del golpe bajo, regodeándose en el dolor de la protagonista. Afortunadamente, esto no sucede, y el drama, aún en sus momentos más desmedidos, se sostiene en un loable equilibrio, gracias a un guión que apela más a un crudo realismo que a la vil exposición del dolor de los personajes, permitiendo que este dolor se vea compensado por la humanidad de la madre y sus dos hijos. Frozen river se apega a la humanidad de los personajes para narrar su drama, y de esas muestras de nobleza se destacan especialmente las escenas en las que el hijo mayor se desvive por conseguirle a su hermanito el regalo que tanto ansía para navidad. A fin de cuentas, todo Frozen river es un relato humano, precisamente porque el drama parte de la necesidad de una madre que es capaz de cualquier cosa por asegurarles una mínima cuota de bienestar a sus hijos. De este guión también se agradece su condensación en pocos elementos (una casa, dos autos, dos mujeres, un móvil policial, un “río congelado”, un paisaje enteramente blanco) para trazar un relato contundente sobre los riesgos que corren los inmigrantes ilegales, y el drama de quienes los transportan, menos inmersos en una vida delictiva que en una simple y llana necesidad de sobrevivir.

De todas maneras, un guión de estas características demanda una interpretación a la altura, y Frozen river no sería nada sin la sorprendente interpretación de Melissa Leo en el rol de Ray, la mujer que se interna en el accionar ilegal para que sus hijos puedan al fin vivir en una casa decente, que hace evidente su dolor por la situación de sus hijos, mientras sufre internamente por la partida de su marido. El rostro de Leo es capaz de llenar cualquier silencio, a punto tal que su personaje podría no pronunciar palabra en toda la película, y aún así nos seguiría transmitiendo la misma desolación. La película logra respirar por la humanidad de su guión, pero mucho más aún por el talento de esta brillante actriz, capaz de mostrarse sorprendentemente aguerrida, empuñando un arma a todo aquel que intenta doblegarla, y segundos más tarde, hacer lo imposible por contener el llanto. La interpretación de Melissa Leo honra tanto a su noble personaje como a la película toda, que no podría ser nada sin su presencia, y sin la presencia subyugante de la nieve, una nieve que afortunadamente no llega a congelar los corazones azotados de los protagonistas de este drama estupendo y conmovedor, una perla en el panorama del cine independiente americano.

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ARGENTINA: Estrenos 24-09-09

SECTOR 9
(DISTRICT 9)

USA/NUEVA ZELANDA, 2009, 114 min.
Dirección: Neill Blomkamp
Con Sharlto Copley, David James, Jason Cope


LA HUÉRFANA
(ORPHAN)

USA/CANADÁ/ALEMANIA/FRANCIA, 2009, 123 min.
Dirección: Jaume Collet-Serra
Con Vera Farmiga, Peter Sarsgaard, Isabelle Fuhrman


CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

ARGENTINA, 2009, 115 min.
Dirección: Rodrigo Grande
Con Norma Aleandro, Pablo Echarri, Federico Luppi


TE AMARÉ POR SIEMPRE
(THE TIME TRAVELER'S WIFE)

USA, 2009, 107 min.
Dirección: Robert Schwentke
Con Rachel McAdams, Eric Bana


HOMERO MANZI, UN POETA EN LA TORMENTA

ARGENTINA, 2009, 97 min.
Dirección: Eduardo Spagnuolo
Con Carlos Portaluppi, Angélica Torres, Martín Slipak


LA ERA DE LA ESTUPIDEZ
(THE AGE OF STUPID)

REINO UNIDO, 2009, 92 min.
Dirección: Franny Armstrong
Con Pete Postlethwaite, Alvin DuVernay, Piers Guy


CAPITAL (TODO EL MUNDO VA A BUENOS AIRES)

ARGENTINA, 2007, 119 min.
Dirección: Augusto González Polo
Con Alfonso Tort, Maria Abadi, Esteban Prol


LA TIGRA, CHACO

ARGENTINA, 2008, 80 min.
Dirección: Federico Godfrid, Juan Sasiaín


EL PAPÁ DE GIOVANNA
(IL PAPÀ DI GIOVANNA)

ITALIA, 2008, 104 min.
Dirección: Pupi Avati
Con: Francesca Neri, Ezio Greggio, Silvio Orlando

miércoles 23 de septiembre de 2009

Crítica KANTOKU - BANZAI! (GLORY TO THE FILMMAKER!)

Dirección y guión: Takeshi Kitano.
País: Japón.
Año: 2007.
Duración: 108 min.
Género: Comedia dramática.
Elenco: Beat Takeshi, Tohru Emori, Kayoko Kishimoto, Anne Suzuki, Kazuko Yoshiyuki, Akira Takarada, Yumiko Fujita, Yuki Uchida, Yoshino Kimura, Keiko Matsuzaka.
Producción: Masayuki Mori y Takio Yoshida.
Música: Shinichiro Ikebe.
Fotografía: Katsumi Yanagijima.
Montaje: Takeshi Kitano y Yoshinori Ota.
Diseño de producción: Norihiro Isoda.
Vestuario: Fumio Iwasaki.
Estreno en Japón: 2 Junio 2007
Estreno en España: 28 Agosto 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Kitano reincide en sus inquietudes para narrar en clave de comedia socarrona los problemas creativos de un realizador (él mismo) que prueba repetidamente con diferentes géneros sin hallar algo que le satisfaga.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

El primer visionado de una nueva obra de Kitano es siempre una experiencia luminosa, cargada de una luz tan intensa que a veces nos puede enceguecer. Esta intensidad se encuentra potenciada en sus últimas tres películas, que conforman una suerte de trilogía autorreferencial, donde Kitano se decide a partir de su propia experiencia para intentar abarcar y comprender el insondable mundo de la creación artística. En Takeshis y Glory to the filmmaker! nos habla Takeshi Kitano, el transgresor e internacionalmente consagrado cineasta, para revisar tanto su obra cinematográfica, como los dispositivos creativos que se ponen en funcionamiento a la hora de hacer cine. En su última película, Aquiles y la tortuga, bucea en la idea global de creación artística, alejándose del director de cine como figura estelar de este intento por comprender los sinuosos caminos de la producción estética.

Sin embargo, es el turno de hablar de Glory to the filmmaker!, penúltimo opus de Kitano, realizado en 2007 (España viene algo rezagada en el estreno comercial de las películas de Kitano, como ya ocurría con el anterior estreno de Takeshis, coincidiendo con el recorrido internacional de esta película). Glory… es la continuación de una búsqueda que Kitano inició con Takeshis, con la diferencia principal de que, si Takeshis desconcertaba con su esquizofrenia, Glory… se divide en dos películas totalmente diferentes, y la segunda película lleva la locura a su máximo nivel. Al comienzo de Glory… vemos a un muñeco vestido con una remera con el logotipo de Office Kitano, su empresa productora, siendo introducido en un tomógrafo. Posteriormente, lo vemos a Takeshi cargando con el muñeco, vestido igual que él. Uno de los elementos centrales de Takeshis era la esquizofrenia antes mencionada, producida por el desdoblamiento de Kitano en dos personajes distintos, siendo uno de ellos la visión más irónica de su propia condición de estrella. En Glory… Kitano ya no se refleja a sí mismo en el espejo, su reflejo parece devolverle únicamente una cáscara. El doble de Kitano, el reflejo en el espejo de Takeshis, pasó a ser un cuerpo inanimado. Este muñeco podría estar representando a un Kitano irremediablemente condenado al fracaso, al pretender analizar exhaustivamente sus propios procesos creativos, un Kitano imposibilitado de enfrentarse desde afuera con sus modos de creación artística.

Glory to the filmmaker! es dos películas en una. Ambas corresponden a una misma búsqueda, pero el abordaje de una y de otra contrastan claramente. En la primera parte, una voz en off de un supuesto productor, nos cuenta los infructuosos intentos de Kitano por producir una nueva obra alejada del mundo yakuza. En esta primera mitad de Glory… gozamos con otro relato ácido, irónico y autocrítico, mucho más explícito que Takeshis. Kitano nos presenta una comedia basada en sus propios conflictos artísticos, su constante necesidad de dirigir y actuar a la vez, su incapacidad de contar un drama o una comedia sin incurrir en escenas violentas, o sin presentar su propio personaje fuera de su habitual tipología yakuza. Hasta se ríe presentando una relectura totalmente vacua y puramente “blockbuster” de Zatoichi, su mayor éxito comercial en Japón.

La segunda mitad deja de lado los intentos de Kitano, y se dedica a abordar una historia confusa, donde vuelven a aparecer él y su muñeco, pero la aparición intermitente e incoherente del muñeco en su reemplazo es apenas un elemento más en una suma de elementos que van del ridículo al absurdo. No es difícil dilucidar que lo que Kitano nos acerca en la segunda mitad de Glory… es una serie de escenas dedicadas a exponer con lucidez el desorden mental propio del camino a la creación de una obra. De esa manera, Kitano nos deja en manos de una historia que es más un cúmulo de personajes apareciendo o moviéndose de un lado a otro que una historia en sí, con una intención clara de no dejarnos adivinar en ningún momento qué plano le seguirá al anterior, donde tranquilamente pueden confluir una secuencia en stop motion, similar a los collages animados de Monty Python, con acciones propias de un cartoon (imagínense todo lo que puede surgir de la cruza de Kitano con Bugs Bunny). De esa manera, en la segunda mitad de la película, el universo de Kitano se abre a una multiplicidad de opciones, donde el absurdo, el surrealismo o el dadaísmo pueden convivir con el slapstick, y esta mezcla bizarra de elementos no define un relato concreto, sino que viene a constituir una reflexión genuina sobre el caos que implica toda génesis creativa. Desde que comienza esta “segunda película” dentro de Glory… cada plano, cada situación, estalla en el plano o situación siguiente, hasta que todos los elementos de Glory… terminan confluyendo en un previsible estallido final.

Si Takeshis no era una película recomendable para ningún espectador ajeno a la filmografía de Takeshi Kitano, Glory to the filmmaker! no solo avanza en ese camino, traspasando todo límite, sino que sorprende hasta a los espectadores más atentos a su cine (aunque podríamos afirmar que, a esta altura, los seguidores más fervientes de su cine no pueden sorprenderse ante nada que provenga del maestro nipón). Si el todo de esta película resulta completamente desparejo, este caos está plenamente justificado, al basarse en la propia naturaleza conceptual de esta película. Con Glory… Kitano afirma a los gritos que en la creación cinematográfica puede confluir cualquier elemento, por más disparatado que sea, y esto hace que la gestación de una obra artística sea algo naturalmente irracional, incapaz de ser analizado partiendo de una lógica determinada. Quién mejor que un cineasta suficientemente desquiciado como Kitano, para elaborar un texto capaz de reírse de sus propias convenciones y a la vez capaz de reflexionar sobre el sentido y la lógica anárquica de la creación artística. Bienvenido sea entonces este lúcido y absurdo experimento que es Glory to the filmmaker!, una luz que impacta con la fuerza de un rayo, hasta enceguecernos por completo, aunque antes de ocuparse de nosotros se atreve a sacarle una radiografía al propio Kitano, para finalmente encontrarse con las cenizas de una cáscara que no tarda en estallar. ¿Habrá estallado? Sólo la cáscara, Kitano es mucho más que eso, lo sabe, y sigue su camino con total tranquilidad.

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martes 22 de septiembre de 2009

Crítica YEAR ONE

Título en España: Año uno.
Dirección: Harold Ramis.
País: USA.
Año: 2009.
Género: Comedia.
Elenco: Jack Black (Zed), Michael Cera (Oh), Oliver Platt (sacerdote), David Cross (Caín), Christopher Mintz-Plasse (Isaac), Vinnie Jones (Sargon), Hank Azaria (Abraham), Juno Temple (Eema), Olivia Wilde (princesa Inanna), June Diane Raphael (Maya), Xander Berkeley (rey), Gia Carides (reina), Harold Ramis (Adán), Bill Hader (Shaman), Rhoda Griffis (Eva).
Guión: Harold Ramis, Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg; basado en un argumento de Harold Ramis.
Producción: Harold Ramis, Judd Apatow y Clayton Townsend.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía: Alar Kivilo.
Montaje: Craig P. Herring y Steve Welch.
Dirección artística: Jefferson Sage.
Vestuario: Debra McGuire.
Estreno en USA: 19 Junio 2009
Estreno en España: 28 Agosto 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Cuando la pareja de nómadas holgazanes formada por Jack Black y Michael Cera son exiliados de su primitivo poblado, comienzan un viaje de épicas proporciones por todo el mundo antiguo.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Es imposible hablar de Year one sin referirnos a la recientemente estrenada Land of the lost. Las razones son muchas, pero básicamente podemos detenernos en el hecho de que, pese a que la naturaleza de los personajes de una y de otra se asemejan al personaje prototípico de la comedia americana, ambas se desarrollan en contextos completamente opuestos al entorno cotidiano del grueso de las comedias. En la realidad de una y de otra cohabitan dos materiales diferentes, mientras que Land of the lost se desarrolla en una dimensión mezcla de Prehistoria con elementos de un supuesto futuro o de otros planetas, en Year one se cruza la Prehistoria (el hombre que ha dejado el mono atrás) con situaciones y personajes del Antiguo Testamento (el hombre que ha sido creado por Dios). Al situarse ambas en dos realidades imposibles, dos construcciones que no se atan a una construcción previa concreta (exceptuando el antecedente de la serie en la que se basa la comedia de Will Ferrell) sino que toman elementos de distintas construcciones para tejer dos entornos peculiares, ambas se pierden en la endeble construcción de sus respectivos contextos.

Year one, sin embargo, no se deja llevar por la aventura, no resigna en ningún momento la comedia, y es precisamente por esto que la película, mientras acumula referencias bíblicas que coexisten particularmente con dos protagonistas en taparrabos, asume lo absurdo de esa mezcla, es plenamente consciente de ella, y no tapa las incoherencias con acción o aventura, se permite reírse de estas. Land of the lost permite ver cómo una comedia puede fallar claramente cuando no se sirve del talento de su comediante estrella, cuando hace todo lo posible por volverlo puramente funcional a los propósitos de una película carente de un guión que merezca tanto apego, tanta pretensión de funcionalidad. Year one, por el contrario, se sirve notoriamente del histrionismo desmedido de Jack Black y de la simpática timidez y circunspección de Michael Cera, al punto de que nadie jamás podría pensar en otros actores para estos papeles. Aquí ambos constituyen una dupla sólida, ambos se complementan a la perfección, mientras que en Land of the lost, el protagonismo de Ferrell dejaba en un plano completamente de relleno al rol de Danny McBride.

Naturalmente, estamos ante una comedia mucho más efectiva que Land of the lost. Pero esto no es ningún mérito, y lejos está de lo mejor que nos han entregado Black y Cera. A lo largo de Year one podemos notar que lo absurdo del entorno llega a cobrar una presencia tan desmedida, que le quita a esta dupla la posibilidad de jugar con este entorno. Las situaciones dispares se van acumulando de la misma manera en que se acumulaban las referencias bíblicas en History of the world Part I de Mel Brooks. Claro que en aquella, las situaciones estaban delimitadas por la estructura de sketch y por la idea de parodia, que definió siempre el humor de Brooks. Aquí estas referencias no terminan de potenciar la comedia que pueden brindar Black y Cera, cada uno desde su espacio y con sus propias armas, básicamente porque no terminan de definir su tono, juegan a la parodia, al absurdo, al sketch, y al no integrarse en una estructura determinada, no posibilitan el brillo pleno de ambos. Precisamente por eso mismo es que los mejores momentos de esta comedia están íntimamente vinculados con aquellos pasajes en los que se evidencia la imposibilidad de la película de tomarse en serio el entorno en el que esta se desarrolla.

Antes de ver Year one, mis expectativas no eran muy altas. Desde un principio, no me simpatizaba ver a Black y Cera disfrazados ridículamente de hombres prehistóricos. Si allí se encontraba el humor, el panorama no era particularmente alentador. La dirección de Harold Ramis tampoco me convencía. Es un director de muy buenas comedias, pero la diferencia generacional lo coloca necesariamente en una vereda opuesta en relación a los comediantes actuales. Y al ver la película, eso se nota. Black y Cera se esfuerzan en dos personajes hechos a su medida, pero cuando deben compartir cartel con un entorno que constantemente amenaza con asumir la totalidad del protagonismo, se pierden (Black especialmente, Cera sigue correcto en su rol de extremadamente tímido y retraído) en una serie de gags que no permiten que su fuerza cómica estalle. En conclusión, estamos ante una comedia simpática y graciosa, gracias al oficio de sus dos protagonistas, pero demasiado anclada en el humor que se desprende del despropósito de su entorno. Afortunadamente, apuesta a la comedia con todas las letras, a diferencia de Land of the lost, pero esto solo no le alcanza, y para ver brillar a dos grandes actores tan disímiles como igualmente talentosos, como Jack Black y Michael Cera, a veces es mejor rodearlos de un contexto muchísimo menos estrafalario.

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lunes 21 de septiembre de 2009

Crítica NO-DO

Dirección y guión: Elio Quiroga.
País: España.
Año: 2008.
Duración: 94 min.
Género: Terror.
Elenco: Ana Torrent (Francesca), Francisco Boira (Pedro), Héctor Colomé (Miguel), Rocío Muñoz (Jean), Alfonsa Rosso (Blanca), Francisco Casares (Gabriel), Miriam Cepa (Rosa), Aitor Gaviria (Senel), Lucía Navarro (Paqui), Alejandra Lorenzo (niña).
Producción ejecutiva: Margaret Nicoll, Stefan Nicoll, Jerome Debeve y Juan A. Ruiz.
Música: Alfons Conde.
Fotografía: Juan Carlos Gómez.
Montaje: Luis Sánchez-Gijón.
Dirección artística: Gabriel Carrascal.
Vestuario: Josune Lasa.
Estreno en España: 12 Junio 2009
Edición en DVD (España): 16 Septiembre 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Francesca (Ana Torrent) es una joven pediatra que se muda con Pedro, su marido (Francisco Boira), a una nueva casa en el campo para intentar olvidar un trágico evento que ha marcado sus vidas. Pero desde el momento en que entra en la nueva vivienda, Francesca empieza a vivir extraños fenómenos de naturaleza inexplicable que amenazan con acabar con su cordura. La respuesta a estos enigmáticos hechos parece encontrarse oculta en un “No-Do secreto”. “No-Do” nos propone un cuento terrorífico de fantasmas y secretos que parte de unos hechos reales extraídos de la Historia reciente de España, cuya existencia ha dado lugar a todo tipo de especulaciones y rumores. Se trata de los “No-Dos secretos”, unas filmaciones realizadas confidencialmente por el régimen Franquista para la Iglesia Católica en los años 40 y 50 documentando fenómenos milagrosos, apariciones marianas, prodigios y sucesos parapsicológicos. Se afirma que en el Vaticano hay almacenados varios centenares de esas grabaciones, que buscaban convertir España en una especie de gigantesco territorio de peregrinación para los cristianos, y que permanecen ocultas al público por razones que nunca han sido aclaradas.



Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

La sigla No-Do refiere a los “Noticiarios y Documentales Cinematográficos”, realizados durante el régimen de Franco. La idea de conectarr un elemento histórico como este tipo de documentales, que poseen una riqueza visual única, con un relato de terror, era de por sí tan llamativa como atrapante. Lástima que estamos ante una película que no honra a un material ni al otro, y mucho menos a la curiosa mixtura de elementos que se dan cita en esta película. La referencia visual de los No-Do podría poner en escena el vínculo de Franco con la Iglesia (generando, a partir de ello, un texto político concreto, con una línea discursiva clara), y esto tranquilamente se podría conjugar con una historia de espíritus y fantasmas, que muestre amor, o al menos un cierto respeto, por el terror. Pero Elio Quiroga parece querer mezclar estos elementos, desdeñando el potencial de cada uno de ellos.

Durante la primera hora de película, la aparición de los No-Do en algunos pasajes de la misma es prácticamente inexplicable. Entendemos que es un elemento más, y que en determinado momento se revelará el misterio que une a estas cintas con el relato de la mujer que comienza a sucumbir ante ciertas apariciones fantasmales en su nueva casa. Se sabe también que una película inscripta en el género de terror, y que cuenta con un elemento suficientemente particular como el material visual de aquellos noticieros, no puede prescindir del poder de la imagen. Sin embargo, tras un lánguido desarrollo del ¿terror? en la primera hora, la película se decide a atar cabos, y lo hace apelando a la palabra autorizada del sacerdote Miguel, quien aparece para explicarle a la protagonista, y al espectador, de qué manera se unen sus visiones con las misteriosas películas. De esa manera, la película comienza a acumular diálogos explicativos, y si hasta ese momento el intento de terror sucumbe constantemente ante la excesiva previsibilidad de la propuesta, cuando se pretende juntar, mediante los parlamentos de un personaje, los diferentes elementos que aparecen en la película, se termina anulando toda posibilidad de generar terror.

Una lástima para una película que solo consigue generar un solo elemento interesante durante su desarrollo, el vínculo entre madre e hija y su desenlace, y que posee dos buenas actuaciones, de Héctor Colomé, en el rol del sacerdote Miguel, y de Ana Torrent, como la atribulada madre que intenta entender la naturaleza de su acercamiento a lo sobrenatural que se esconde en su nueva casa. Mientras Colomé cumple dignamente con su personaje, Torrent parece preguntarse todo el tiempo qué hace en una película tan decepcionante, cuyo débil desarrollo desmerece todo el talento invertido en el dramatismo de su personaje, que consigue sus mejores momentos cuando las visiones se conectan con el trauma de Francesca (de todas maneras, el trauma psicológico es la excusa más repetida para conectar la lógica de personajes comunes con acontecimientos sobrenaturales y pretendidamente terroríficos).

Hemos visto otras propuestas inteligentes en su empleo de elementos vinculados al régimen franquista para la constitución de un relato de género atrapante. Para ello, estas películas apelan a construir una propuesta de género con una línea discursiva concreta. No-Do está en las antípodas de ese resultado, principalmente porque desaprovecha las potencialidades audiovisuales de los viejos noticiarios cinematográficos, porque toma el vínculo de Franco con la Iglesia como un elemento más, sin hacerse cargo de la imperiosa necesidad de erigir un discurso a partir de este punto en concreto, y porque confía más en el uso y abuso de recursos trillados y obvios del género, que en construir un relato capaz de conectar genuinamente, mediante el terror, todos los elementos que se intentan conjugar en esta película.

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sábado 19 de septiembre de 2009

La próxima semana en "¿Crítico, yo?"

Amigos, amigas:

La semana que viene contaremos con las cuatro críticas habituales escritas para Cine.com y los trailers de los próximos estrenos en USA, España y Argentina.

Estas son las cuatro críticas que verán la semana que viene en el sitio:

- NO-DO, de Elio Quiroga, con Ana Torrent, Francisco Boira y Héctor Colomé
- Year One (Año Uno), de Harold Ramis, con Jack Black, Michael Cera y Oliver Platt
- Kantoku - Banzai! (Glory to the filmmaker!) de Takeshi Kitano, con Beat Takeshi, Tohru Emori y Kayoko Kishimoto
- Frozen river (Río helado), de Courtney Hunt, con Melissa Leo, Misty Upham, Charlie McDermott

Aprovecho para adelantarles algo de mi opinión sobre las películas cuyas críticas podrán leer la semana que viene.

La brillante y surrealista: Kantoku - Banzai!
El drama contundente: Frozen river
La comedia floja: Year One
La de terror muy decepcionante: No-Do

Semana movidita, con las dos joyitas a cargo de Kitano y de la debutante Courtney Hunt. La primera, recomendable solo para admiradores de Kitano y del cine menos convencional. La segunda, recomendable para espectadores que gusten de los buenos dramas del cine independiente americano. Los amantes de la comedia o del terror (o del cine español) no estarán de parabienes esta semana en "¿Crítico, yo?". Igual, como siempre, están todos invitados a leer las críticas que diariamente les entrega este sitio. Los espero, y Shaná tová umetuká para los lectores de la cole!!!!

viernes 18 de septiembre de 2009

ESPAÑA: Estrenos 18/09/09

FLORES NEGRAS

ESPAÑA/AUSTRIA/ALEMANIA, 2008, 104 min.
Dirección: David Carreras
Con Tobias Moretti, Maximilian Schell, Eduard Fernández


LA NOCHE DE SU VIDA
(I LOVE YOU, BETH COOPER)

USA, 2009
Dirección: Chris Columbus
Con Hayden Panettiere, Paul Rust, Jack Carpenter


LET'S GET LOST

USA, 1988, 119 min.
Dirección: Bruce Weber
Con Chet Baker, Carol Baker, Vera Baker


MALDITOS BASTARDOS
(INGLOURIOUS BASTERDS)

USA/ALEMANIA, 2009, 153 min.
Dirección: Quentin Tarantino
Con Brad Pitt, Diane Kruger, Mélanie Laurent


PÁJAROS MUERTOS

ESPAÑA/ARGENTINA, 2008, 90 min.
Dirección: Guillermo Sempere y Jorge Sempere
Con Eduardo Blanco, Silvia Marsó, Alberto Jiménez

jueves 17 de septiembre de 2009

USA: Estrenos 18-09-09

CLOUDY WITH A CHANCE OF MEATBALLS

USA, 2009
Dirección: Phil Lord Chris Miller
Con las voces de Anna Faris, Bill Hader, Bruce Campbell


LOVE HAPPENS

USA/CANADÁ, 2009
Dirección: Brandon Camp
Con Jennifer Aniston, Aaron Eckhart


JENNIFER'S BODY

USA, 2009, 102 min.
Dirección: Karyn Kusama
Con Megan Fox, Amanda Seyfried, Adam Brody


BRIGHT STAR

USA, 2009, 119 min.
Dirección: Jane Campion
Con Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider


THE INFORMANT!

USA, 2009, 108 min.
Dirección: Steven Soderbergh
Con Matt Damon, Tony Hale, Patton Oswalt

Crítica THE LIFE BEFORE HER EYES

Título en España: La vida ante sus ojos
Dirección: Vadim Perelman.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Drama.
Elenco: Uma Thurman (Diana McFee), Evan Rachel Wood (Diana joven), Eva Amurri (Maureen), Gabrielle Brennan (Emma McFee), Brett Cullen (Paul McFee), Oscar Isaac (Marcus), Jack Gilpin (Sr. McClood), Maggie Lacey (Amanda), John Magaro (Michael).
Guión: Emil Stern; basado en la novela de Laura Kasischke.
Producción: Marc Butan, Anthony Katagas, Vadim Perelman y Aimée Peyronnet.
Música: James Horner.
Fotografía: Pawel Edelman.
Montaje: David Baxter.
Diseño de producción: Maia Javan.
Vestuario: Hala Bahmet.
Estreno en USA: 18 Abril 2008
Estreno en España: 21 Agosto 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Diana (Uma Thurman) disfruta de una vida perfecta con su marido y su hija. Pero al acercarse el decimoquinto aniversario de un suceso que tuvo lugar cuando ella estudiaba en el instituto, donde un estudiante armado la arrinconó a ella y a su amiga Maureen (Eva Amurri), Diana comienza a tener confusas visiones de un presente no tan perfecto como pensaba. Acosada por unas imágenes que amenazan con resquebrajar los muros de su realidad, Diana tendrá que bucear en su pasado para averiguar qué ocurrió realmente aquel día.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Hay películas que abusan del recurso más trillado del Hollywood actual, la vuelta de tuerca. Cuando se usa desmedidamente este recurso, ubicándolo en el final de la película, para brindarle a los espectadores una sorpresa que obliga a releer todo lo visto, suele ser empleada para “dárselas de inteligente”, para que el guión intente pasar por ingenioso aún provocando que dicho final confunda más de lo que aclara, cuando este recurso no es más que la evidencia de una mera trampa, una falsedad que termina atravesando toda la película. Curiosamente, el título de este film hace alusión a la vuelta de tuerca que resignifica la propuesta, pero aunque esta se encuentre en el título, su aparición en la historia no hace más que sorprender y desencajar lo visto hasta ese momento.

De todas maneras, esta vuelta de tuerca, esta trampa, no es lo peor de La vida ante sus ojos. Lo peor, que golpea la eficiencia interpretativa de Uma Thurman y de la ascendente Evan Rachel Wood, es el concepto detrás de la película. Hasta determinada escena, promete bastante. La escena en cuestión es el centro de la película, cuando Diana y su amiga Maureen se encierran en el baño de la escuela y de golpe comienzan a escuchar los disparos de un compañero de ellas, que arremete contra todo aquel que se le cruza. La película se centra en el momento en que este compañero irrumpe en el baño y las obliga a elegir cuál de las dos debe morir.

La vida ante sus ojos es un constante ir y venir entre la vida de Diana quince años más tarde, y la vida de estas dos amigas hasta el día de la masacre. Mientras que la Diana adulta no puede dejar atrás lo vivido, y en su relación con su hija revive permanentemente su adolescencia rebelde y trunca, la Diana joven se define a partir de sus diferencias con su amiga. Durante gran parte de la película, su discurso se confunde con la voz del verdugo de las amigas, y esto se deduce a partir de que las diferencias entre Diana y Maureen hacen que sea la propia película la que se pregunte (y se conteste) quién de las dos debe morir.

Básicamente, nos encontramos con que Maureen es una chica buena, sencilla, católica, virgen, que no se mete en los líos comunes de los adolescentes, que va todos los días a misa, mientras que Diana es todo lo contrario, vive su presente al máximo, es lo más atribulada que se puede ser a esa edad, y durante el desarrollo de la película hasta la vemos sometiéndose a un aborto. ¿Quién de las dos debe morir? Naturalmente, esta pregunta no tiene en la realidad el valor que esta película le da. Pensemos que el chico/verdugo no se pregunta quién debe morir basándose en criterios morales, simplemente es una excusa para depositar en las dos amigas la dolorosa y cruel decisión, y para que la película se tome el atributo de oficiar de juez moral y de atreverse a responder esa pregunta.

Por otro lado, esta acción es una excusa discursiva, puesta en manos de un loquito que oficia como portavoz, no del discurso de la película, sino de la pregunta en particular. Si la película se posara en el chico que decide matar a toda la escuela, estaríamos ante una película infinitamente más interesante. Ok, esto ya se vio en otras películas estupendas, pero aún así es imperdonable que un elemento tan potente actúe como mera excusa narrativa. Más imperdonable aún es que una película se plantee realmente, como si esa pregunta pudiese ser realizada con total libertad, quién “merece morir”. Atención a esto, que una película le traslade una pregunta de semejante magnitud a los espectadores, obviando la total inmoralidad de dicha pregunta, para plantear un discurso radicalmente conservador y recalcitrantemente católico, es de una imprudencia inadmisible, que barre con toda posibilidad de drama pretendidamente conmovedor.

La película trabaja durante buena parte de su metraje la culpa de una chica que, deducimos, dejó que su buena y virginal amiga se sacrificara por ella. En esta exposición de la culpa de Diana, la conflictiva relación entre Diana/madre y su sobreprotegida hija no termina de encontrar el espacio para su desarrollo y su coherente interacción con el traumático acontecimiento del pasado de Diana, pero esto es un mero detalle frente a la transgresión de una película que se atreve a decir “la chica que cruzó todos los límites en su adolescencia debería haberse sacrificado por su inocente amiga”, obviando lo retorcido de este planteo que se ampara en preceptos religiosos para justificar su terrible línea discursiva. Ahora bien, cuando nos encontramos con la desconcertante resolución, que obliga a replantearse todo lo visto hasta ahora, lejos de reinterpretar la funcionalidad del retrato de la Diana adulta, anula por completo este aspecto del relato, lo que hace que toda la película termine rendida a los pies de una vuelta de tuerca tramposa, la frutilla agria de un postre indigerible.

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