viernes 28 de agosto de 2009

Crítica ASHES OF TIME REDUX

Dirección y guión: Wong Kar-wai.
País:
China.
Año: 1994.
Duración: 93 min.
Género: Drama, acción.
Elenco: Leslie Cheung (Ouyang Feng), Tony Leung Ka Fai (Huang Yaoshi), Brigitte Lin (Murong Yin/Murong Yang), Tony Leung Chiu Wai (espadachín ciego), Carina Lau (Peach Blossom), Charlie Young (chica), Jacky Cheung (Hong Qi), Maggie Cheung.
Guión: Wong Kar-wai; basado en la novela de Louis Cha.
Producción: Wong Kar-wai, Jeff Lau y Jacky Pang Yee Wah.
Música: Frankie Chan y Roel A. Garcia.
Fotografía:
Christopher Doyle.
Montaje: William Chang Suk Ping y Patrick Tam.
Diseño de producción: William Chang Suk Ping.
Vestuario: William Chang Suk Ping.
Estreno en China: 26 Marzo 2009

Estreno en España: 31 Julio 2009

Estreno en Argentina: 29 Octubre 2009





Sinopsis

“Ashes of time redux” se centra en la historia de un hombre llamado Ouyang Feng (Leslie Cheung). Desde que la mujer a la que amaba le rechazó en favor de su hermano mayor, Ouyang ha vivido en el desierto contratando expertos guerreros para llevar a cabo asesinatos por encargo. Su corazón herido le ha convertido en alguien sin piedad y en un cínico, pero sus encuentros con amigos, clientes y futuros enemigos, le harán ser consciente de su propia soledad. “Ashes of time redux” es la nueva versión de la película más ambiciosa y hasta ahora desconocida de Wong Kar-wai rodada en 1994. Para esta definitiva versión, el director ha vuelto a rodar escenas, ha replanteado la estructura de la historia, ha añadido efectos especiales y una nueva banda sonora.


Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

Ashes of time es una película aparentemente distinta al cine de Wong Kar-wai que adquirió fama internacional. Es una superproducción estrenada originalmente entre Chungking Express y Fallen angels, entroncada en el género conocido en China como Wuxia, un género que cruza las artes marciales, con la mitología oriental respecto a la figura del caballero errante. Se dice que Chungking Express fue filmada en dos semanas, un pequeño film realizado mientras se dilataba la producción de esta. Curiosamente, fue aquella la que le otorgó fama internacional, y sentó las bases del cine que haría a continuación. Pero Ashes of time, si bien es un film que parece ubicarse de entrada en un género que nada tiene que ver con el cine que conocemos de este realizador, tiene mucho más que ver con su cine que con el género al que pertenece. Esta crítica se encuentra ante una dificultad, no he visto hasta ahora la versión original de la película, sólo esta reedición de la misma. Wong Kar-wai siempre estuvo descontento con el corte final de aquella, y la fama internacional adquirida le ha permitido, quince años después, reencontrarse con el material y reeditarla a su antojo. Se dice que para la versión “redux”, Kar-wai volvió a rodar algunas escenas, pero a su vez quitó otras, concretamente la nueva versión contiene siete minutos menos que la original, contrariamente a lo que hizo Coppola con su versión “redux” de Apocalipsis now. Se dice que Wong Kar-wai cortó para esta versión una escena de combate con Tony Leung que había en aquella, por lo que le habría quitado algo de acción que había en la original, pero a su vez, si uno busca información respecto al estreno de la original, puede enterarse que en su momento fue un fracaso comercial, debido a que es un film de artes marciales con muy poca acción.

Lo concreto, frente al reestreno de esta obra, es que Ashes of time puede leerse desde dos líneas marcadamente distintas. Como una película que evidencia la prácticamente desconocida solvencia de Wong Kar-wai en secuencias de acción (la belleza de las pocas escenas de artes marciales que tiene este film, puede tranquilamente superar al manierismo visual de Zhang Yimou), o como un film que explora elementos habituales en su cine, particularmente, la desgarradora soledad de los personajes, en un marco completamente diferente. Ambas líneas pueden unirse sin problemas. Ashes of time es una película que reflexiona acerca del amor, la soledad, y atraviesa la dramática melancolía de sus personajes, pero a su vez, es un film notable, que explora una veta visual distinta en el cine del realizador hongkonés, aunque esa veta se encuentra reducida a la mínima expresión, y esa mínima expresión revela que, lejos de perder coherencia dentro del drama, la acción merecía un espacio más extenso.

Los amantes del cine de acción oriental pueden considerar a esta como una película decepcionante dentro de este género, un exponente considerablemente menor. Los amantes del cine de Wong Kar-wai, seguramente prefieran quedarse con el ochenta o noventa por ciento de la película, correspondiente a las escenas en las que los personajes viajan al interior de sí mismos para desnudar su naturaleza, y podrán considerar que la acción está de más en esta película. El resto, que no se entronca en ninguno de estos opuestos fanatismos, muy probablemente entienda que semejante producción no se compara con las obras más logradas del realizador, y sin dejar de ser una muy interesante película, con la fuerte dosis de poesía visual tan cara al cine de Wong Kar-wai, un mayor acento en las escenas de artes marciales hubiese permitido una amalgama más sólida entre la acción y el drama, donde se podría haber admirado con asombro la solidez de Wong Kar-wai transitando un camino diametralmente opuesto al que recorrería en su cine posterior.

Independientemente de esta visión, una única conclusión puede sintetizar el estimulante descubrimiento de esta obra desconocida de Kar-wai, y es que los muy pocos minutos de acción de Ashes of time barren completamente con la pretenciosa y generalmente vacua ambición visual del cine de Zhang Yimou. Conclusión que tendría mayor peso si Wong Kar-wai no pareciera desdeñar la acción de su película, pero no deja de ser interesante encontrar un tono completamente distinto en la conocida paleta de colores del célebre realizador, por más que este tono aparezca con retroactividad.

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jueves 27 de agosto de 2009

USA: Estrenos 28-08-09

HALLOWEEN II

USA
Duración: 101 min.
Dirección: Rob Zombie
Con Scout Taylor-Compton, Tyler Mane, Malcolm McDowell


TAKING WOODSTOCK

USA
Duración: 110 min.
Dirección: Ang Lee
Con Henry Goodman, Edward Hibbert, Demetri Martin


THE FINAL DESTINATION

USA
Duración: 82 min.
Dirección: David R. Ellis
Con Nick Zano, Krista Allen, Andrew Fiscella


BIG FAN

USA
Duración: 86 min.
Dirección: Robert D. Siegel
Con Patton Oswalt, Kevin Corrigan, Michael Rapaport

ESPAÑA: Estrenos 28-08-09

AMERICAN PLAYBOY
(SPREAD)

USA
Duración: 91 min.
Dirección: David Mackenzie
Con Ashton Kutcher, Anne Heche, Margarita Levieva


AÑO UNO
(YEAR ONE)

USA
Duración: 98 min.
Dirección: Harold Ramis
Con Jack Black, Michael Cera, Oliver Platt


EL ÚLTIMO GUIÓN

ALEMANIA, MEXICO, ESPAÑA
Duración: 90 min.
Dirección: Gaizka Urresti, Javier Espada
Con Juan Luis Buñuel, Jean-Claude Carrière



EXPEDIENTE 39
(CASE 39)

USA
Duración: 109 min.
Dirección: Christian Alvart
Con Renée Zellweger, Jodelle Ferland, Ian McShane


GLORY TO THE FILMMAKER!
(KANTOKU BANZAI!)

JAPÓN
Duración: 108 min.
Dirección: Takeshi Kitano
Con Beat Takeshi, Tohru Emori, Kayoko Kishimoto


MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO

ESPAÑA
Duración: 109 min.
Dirección: Isabel Coixet
Con Rinko Kikuchi, Sergi López, Min Tanaka


SHORTS: LA PIEDRA MÁGICA
(SHORTS)

USA
Duración: 89 min.
Dirección: Robert Rodriguez
Con Jon Cryer, William H. Macy, Leslie Mann


UNA MAMÁ EN APUROS
(MOTHERHOOD)

USA
Duración: 90 min.
Dirección: Katherine Dieckmann
Con Uma Thurman, Anthony Edwards, Minnie Driver

Crítica UP

Dirección: Pete Docter.
País:
USA.
Año: 2009.
Género: Animación, comedia, aventuras.
Doblaje original: Ed Asner (Carl Fredricksen), Christopher Plummer, John Ratzenberger, Delroy Lindo, Jordan Nagai (Russell).
Guión: Bob Peterson.
Producción: Jonas Rivera.
Música: Michael Giacchino.
Estreno en USA:
29 Mayo 2009
Estreno en Argentina: 11 Junio 2009
Estreno en España: 31 Julio 2009





Sinopsis

De Disney y Pixar nos llega “Up”, una comedia sobre un vendedor de globos de 78 años, Carl Fredricksen, quien finalmente consigue llevar a cabo el sueño de su vida al enganchar miles de globos a su casa y salir volando rumbo a América del Sur. Pero descubre demasiado tarde que la mayor de sus pesadillas se ha embarcado también en el viaje: un explorador llamado Russell, que tiene 8 años y un optimismo a prueba de bomba.

Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

La sinopsis que aquí se adjunta se olvida de mencionar un elemento que el eje mismo de la travesía del viejo Carl y su pequeño compañero, elemento que a su vez vuelve especial a esta hermosa producción de Pixar. El elemento en cuestión es la historia de amor de Carl y su mujer, y la necesidad de Carl de emprender esa aventura como un modo de despedirse de su compañera de toda la vida.

Los primeros minutos de Up resumen absolutamente todo. Lo primero que vemos es a un niño Carl admirando en el noticiero cinematográfico la figura del aventurero Muntz. Luego se encuentra casualmente con Ellie, una niña que también fantasea con una vida de constante aventura, y en cinco minutos, la enorme pericia narrativa y visual de Pixar nos revela la vida de amor que unió a Carl y Ellie, desde el casamiento, el trabajo y la cotidianeidad que obligaron a ambos a postergar sus sueños, la felicidad que los unió pese a no poder concretar sus anhelos más grandes, incluyendo el de tener hijos, y la pacífica vejez que compartieron hasta la partida de Ellie. Estos pocos minutos no sólo logran afirmar la base sobre la cual se apoyará la aventura, sino que consiguen demostrar que el elíptico (para el espectador) amor de Carl y Ellie, que luego se reafirma lógicamente como un “amor en ausencia”, es mucho más fuerte, más sobrecogedor que el supuesto romance que construyen casi todas las comedias románticas americanas de idénticas fórmulas y mediocres resultados. Antes que nada, Up es una conmovedora historia de amor, de un amor que define una vida, un espíritu de aventura dormido, una casa en las nubes (en cada mueble, cada objeto que allí habita puede distinguirse el amor de los dos), o mejor dicho, es una conmovedora historia de amor y de cómo guardarlo en la memoria de la mejor manera posible, con la desgarradora pasión que ello conlleva, despidiéndose de los objetos, y grabando en el corazón el recuerdo de la persona amada.

Up está mucho más cerca de la luminosidad de Bolt que de la poesía post-apocalíptica de Wall-E. Sin embargo, al igual que esta última, Up es un texto que apunta especialmente al universo adulto. A diferencia de Wall-E, donde la relación entre los dos robots lograba que la potencia de la animación no requiera de diálogos, definiéndose mucho más como un film para adultos que para público infantil, en Up la aventura no tarda en aparecer, con villano despiadado, animales que hablan (aunque sea mediante un dispositivo creado por el villano de turno), y niño compinche, y por más que la aventura sea mínima comparada con la conmovedora historia de amor que subyace, se nota la necesidad de que este film no prescinda de la típica aventura con el sello Disney.

Podría decirse que los minutos dedicados a describir la historia que une a Carl y Ellie, son comparables a las escenas que plasman el vínculo de los dos robots en Wall-E. Up podría prescindir del resto, principalmente de la aventura, por más que se sustente en la historia de amor. Aclaro, no es cuestión que prescinda en sí de la aventura, sino de lo que ella conlleva, de la acción, el villano, los animales buenos y malos, etc. Naturalmente, se entiende que Up necesita de esos elementos pedestres y pueriles para poder funcionar en la taquilla, pero detrás del manto Disney, se nota, como siempre, la fina y aguda mirada que sustenta el espíritu Pixar, mirada que en el caso de Carl, se asemeja en su cadencia a la del viejito con su juego de ajedrez en Geri’s game, bellísimo corto de Pixar realizado hace doce años y ganador del Oscar. Carl, al igual que aquel anciano, se apropia del ritmo de su película de manera completamente inusual para una película animada infantil, en este caso con Russell, el niño explorador que lo acompaña, como un equilibrio perfecto para la narración.

Up quiere decir arriba, pero no refiere especialmente a la aventura aérea con la casa sostenida por globos y atravesando las nubes, una de las imágenes más afines a la “magia Disney” que el grueso de las imágenes producidas bajo esa factoría. Up remite particularmente al estado anímico que le inspira a Carl la aventura y la compañía del bastante idiota pero siempre positivo niño, dos elementos incapaces de llenar en Carl el vacío que dejó la ausencia de Ellie, pero capaces de conseguir que ese amor tenga el mejor y más inspirado de los finales, en una película que parece perderse en la aventura infantil, pero jamás desdeña la fuerza de la reflexión acerca de la vida y el amor, encarnados en la pequeña figura del viejo Carl, un héroe completamente inesperado para el público infantil, pero mucho más luminoso que la gran mayoría.

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miércoles 26 de agosto de 2009

ARGENTINA: Estrenos 27-08-09

LA CRUDA VERDAD
(THE UGLY TRUTH)

USA
Duración: 96 min.
Dirección: Robert Luketic
Con Katherine Heigl, Gerard Butler. Bree Turner


ANITA

ARGENTINA
Duración: 104 min.
Dirección: Marcos Carnevale
Con Norma Aleandro, Leonor Manso, Luis Luque, Alejandra Manzo


COCO ANTES DE CHANEL
(COCO AVANT CHANEL)

FRANCIA
Duración: 109 min.
Dirección: Anne Fontaine
Con Alessandro Nivola, Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde


ZACK Y MIRI HACEN UNA PORNO
(ZACK AND MIRI MAKE A PORNO)

USA
Duración: 101 min.
Dirección: Kevin Smith
Con Seth Rogen, Elizabeth Banks, Brandon Routh


LA RAGAZZA DEL LAGO

ITALIA
Duración: 95 min.
Dirección: Andrea Molaioli
Con Toni Servillo, Valeria Molino, Franco Ravera

Crítica THE BOAT THAT ROCKED

Dirección y guión: Richard Curtis.
País:
Reino Unido.
Año: 2009.
Duración: 129 min.
Género: Comedia dramática.
Elenco: Philip Seymour Hoffman (El Conde), Bill Nighy (Quentin), Rhys Ifans (Gavin), Nick Frost (Dave), Kenneth Branagh (ministro Dormandy), Tom Sturridge (Carl), Jack Davenport (Twatt), Ralph Brown (Bob), Chris O’Dowd (Simon), Rhys Darby (Angus), Will Adamsdale (News John), Katherine Parkinson (Felicity), January Jones (Elenore), Talulah Riley (Marianne), Gemma Arterton (Desiree).
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Hilary Bevan Jones.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Danny Cohen.
Montaje: Emma Hickox.
Diseño de producción: Mark Tildesley.
Vestuario: Joanna Johnston.
Estreno en Reino Unido: 1 Abril 2009
Estreno en España: 29 Mayo 2009
Estreno en Argentina: Pendiente





Sinopsis

Inspirada en la revolución de la radio pirata que tuvo lugar en la Inglaterra de los años 60, la cinta nos sube a bordo de un barco pesquero anclado en medio del Mar del Norte, donde tiene su base una emisora ilegal que contagia el boom de la música rock y pop entre millones de oyentes. Alrededor de este escenario se desarrollan una serie de peripecias, conflictos y romances que están protagonizados por el propietario de Radio Rock, por sus distintos locutores y disc-jockeys y por un ministro británico.


Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

A esta altura uno ha visto una incontable cantidad de películas referentes a la revolución cultural de la década del sesenta. El concepto siempre es el mismo, mostrar una sociedad joven que comienza a rebelarse del imperio cultural del mundo adulto, que toma por asalto la industria musical y establece los elementos principales para el mayor cambio cultural producido en la historia del siglo XX. Las guerras mundiales ya habían terminado, con ellas una forma de entender la sociedad, y las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial lograron poner de manifiesto la decadencia de los códigos clásicos, tanto en lo moral como en lo cultural. La juventud de los sesenta necesitaba encontrar un referente positivo para poder constituirse a sí mismos y concretar su paso a la adultez, y la revolución que se dio a todo nivel, tanto en la cultura (las artes plásticas, la música, el cine), como en la moda, y principalmente, en lo social (mejor dicho, en lo sexual, con el descubrimiento de la píldora anticonceptiva), permitió que la juventud de aquel entonces lograra construir una identidad propia, mientras que, hasta entonces, a la juventud de las generaciones anteriores la sola idea de una identidad propia le había estado completamente vedada. Esta revolución permitió un notorio cambio de ánimo en los jóvenes. Las nuevas vestimentas, el rock, y los excesos que aparecían junto con las nuevas puertas que se abrían para la juventud, generaron un estado de plena felicidad en aquella generación.

Más allá de todo esto, que aparece en Radio encubierta como un subtexto que permite que se sostenga esta historia de un grupo de personas que transmiten rock desde una radio en un barco, lo que aparece en primer lugar es ese estado de absoluta felicidad, que recorre y se respira durante toda la película. Curiosamente, el equipo principal de esa radio pirata está conformada por adultos, personas de espíritu adolescente que creen en la libertad a cualquier precio y conforman una gran familia en dicho barco. Uno de los pocos adolescentes que convive en aquella desquiciada aventura es Carl, sobre el cual se apoya el director para llevar adelante la narración. Carl es tanto la representación del universo concreto de oyentes de la radio, como el lugar del espectador en la historia, quien accede al peculiar mundo de Radio Rock, y comienza a familiarizarse con los personajes que conviven allí las 24 horas del día.

La película no sólo es una de las que mejor plasma ese estado de ingenuidad y de felicidad pura que habitaba en los jóvenes ingleses al inicio de la historia del rock, cuando éste era un género vapuleado por todas las instituciones que regían la conducta moral de la sociedad, sino que es una historia sólida y coral, donde el todo funciona gracias a la perfecta suma de individualidades. Radio Rock está conformada por varios DJs y presentadores. Cada uno es, a su modo, más loco que el resto, pero más allá del desparpajo y el libertinaje generalizados, cada personaje posee sus propias características que lo hacen indispensable para el desarrollo de la trama. Del elenco, el único elemento discutible es la poco justificada inserción de un presentador americano, El conde, interpretado por Phillip Seymour Hoffman. Si bien su inserción puede generar cierto ruido en un elenco completamente inglés, la frescura de Hoffman calza a la perfección con el espíritu del grupo. El elenco posee un nivel considerablemente parejo, un elemento no tan sorprendente, dado los grandes actores que lo conforman y el probado nivel que consigue Richard Curtis con sus actores (Love actually es un claro ejemplo de ello). Algunos grandes actores de sus películas anteriores se suman a esta aventura, como Rhys Ifans, de Notting Hill, o Bill Nighy, de la mencionada Love actually. Sin embargo, si hay alguna posibilidad de destacarse en tan alto nivel interpretativo, quienes más se destacan son Nick Frost (el ladero de Simon Pegg en Arma fatal, en el papel de un presentador mujeriego y tan simpático como desagradable), y Kenneth Branagh, en el rol del villano, un funcionario del gobierno inglés que pretende cerrar a toda costa las radios piratas que transmiten rock, un papel que le permite jugar con el patetismo, en las antípodas de su tradicional solemnidad shakespeariana.

Sin caer en subrayados (salvo en las frases que aparecen al final de la película), y apelando a la frescura y la felicidad que transmite la ingenuidad propia del espíritu “rockear hasta morir”, junto con una formidable banda de sonido (temas de The Beach Boys, The Who, Jimi Hendrix, Supremes o David Bowie se dan cita en los momentos precisos para que cada hit se luzca como debe, sin afectar la trama), Richard Curtis consigue un cuento fantástico que describe, no sin cierta fantasía, el espíritu de inocencia, rebeldía y libertad absoluta de una generación que dejó una imborrable huella en el devenir histórico del siglo XX, con el rock como bandera de lucha.

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martes 25 de agosto de 2009

Crítica TRANSFORMERS: REVENGE OF THE FALLEN

Dirección: Michael Bay.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 150 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, aventuras.
Elenco: Shia LaBeouf (Sam Witwicky), Megan Fox (Mikaela Banes), Josh Duhamel (Mayor Lennox), Tyrese Gibson (Sargento Mayor Epps), Kevin Dunn (Ron Witwicky), Julie White (Judy Witwicky), John Benjamin Hickey (Galloway), Ramon Rodriguez (Leo), Isabel Lucas (Alice), John Turturro (Simmons), Glenn Morshower (General Morshower), Rainn Wilson (profesor Colan), Matthew Marsden (agente Graham).
Guión: Ehren Kruger, Roberto Orci y Alex Kurtzman; basado en los juguetes articulados de Hasbro.
Producción: Don Murphy, Tom DeSanto, Lorenzo Di Bonaventura e Ian Bryce.
Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Michael Bay, Brian Goldner y Mark Vahradian.
Música: Steve Jablonsky.
Fotografía: Ben Seresin.
Montaje: Roger Barton, Paul Rubell, Joel Negron y Thomas Muldoon.
Diseño de producción: Nigel Phelps.
Vestuario: Deborah L. Scott.
Estreno en USA, España y Argentina: 24 Junio 2009


Sinopsis

Han pasado dos años desde que Sam Witwicky (Shia LaBeouf) y los Autobots salvaran a la raza humana de la invasión de los Decepticons. Ahora se prepara para el mayor desafío de su vida: salir de casa y marcharse a la universidad. Sam sigue siendo un adolescente normal con las preocupaciones cotidianas y la emoción de hacerse adulto, separándose de sus padres (Kevin Dunn y Julie White) por primera vez y comprometiéndose a serle fiel a su novia Mikaela (Megan Fox). Con la destrucción de la Allspark, Cybertron, el planeta donde vivían los Transformers, se ha vuelto inhabitable, y los Autobots sobreviven como pueden en la Tierra, trabajando conjuntamente con el ejército como parte de un equipo secreto llamado NEST, cuya finalidad es atrapar a todo Decepticon que pueda seguir escondido en la Tierra. Por desgracia, aunque los Autobots intentan llevar una nueva vida entre los humanos, descubren que puede que no sean bienvenidos. Un asesor de seguridad del gobierno, Theodore Galloway (John Benjamin Hickey), está decidido a demostrar que todos los Transformers deberían ser expulsados de la Tierra. Mientras tanto, en la universidad, Sam hace lo que puede por acomodarse a la vida universitaria, hasta que es asaltado de pronto por visiones que chispean como rayos por su cerebro. Los Decepticons se enteran pronto de algo que Sam ignora: que sólo él tiene la clave del resultado de la lucha entre el mal y el poder supremo del bien. La vida normal tendrá que esperar. Con la ayuda de los Autobots, de los soldados de NEST, y de un antiguo adversario reconvertido en aliado (John Turturro, que regresa como el agente Simmons del Sector 7), Sam y Mikaela tendrán que descubrir la historia secreta de la presencia de los Transformers en la Tierra, y los sacrificios que habrá que hacer para salvarla de una antiquísima amenaza que juró regresar para vengarse… un antiguo Decepticon llamado El Caído.

Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

La primera adaptación de Transformers me había gustado. Por ser de Michael Bay, me había sorprendido el humor que recorría toda la trama, me resultó interesante esa jugosa contradicción entre el irritante patriotismo de Bay, y los momentos de crítica política quizás impuestos por la presencia de Spielberg en la producción, y hasta disfruté de una historia relativamente bien construida, con sus buenas dosis de acción. Transformers 2, en cambio, no la soporté en ningún momento. El patriotismo de Bay aquí está elevado a la enésima potencia, ya no queda lugar para ninguna crítica política (si la hay, se pierde por completo), la historia con buenas dosis de acción se convirtió en acción plena con una trama completamente débil (el chico que debe despegarse de los padres, y que no le puede decir “te amo” a la novia, profundos dilemas humanos como pocas veces se han visto, je), y con un humor que aquí se ha reducido considerablemente, y cuando aparece, es de una vulgaridad insostenible (ejemplo, el robot mascota montado sobre la pierna de Megan Fox).

No solamente la trama es completamente débil, sino que aquí Bay le ha aumentado tanto la velocidad a todo, que lo poco que sucede fuera de la acción, se encuentra inexplicablemente sobre-acelerado, al punto que tanta aceleración hace que Transformers 2 esté cerca del cine mudo, ya que las palabras, invariablemente, se pierden en el ritmo feroz de la película. De esa manera, si hacemos la prueba de verla sin sonido, podemos notar que lo que entendemos es prácticamente lo mismo que cuando la vemos oyendo los diálogos, lo único que queda de ambas experiencias es la acción constante y sonante. Si en algún momento nos perdemos en la trama, no es difícil entender que no hace falta comprender demasiado, que la historia no tiene la más mínima importancia, que lo único que hay son sólo un par de líneas que pretenden justificar los combates entre Autobots y los Decepticos, o entre Optimus Prime y The Fallen, El caído.

En la crítica de Transformers, valoré la presencia de Michael Bay en la dirección, y afirme que es “un realizador de probadísimo pulso narrativo en películas de acción”. Creo que lo estimé demasiado, aún conociendo bastante los bodrios que hizo, la mayoría de ellos enormes éxitos de taquilla. Hay algo que en la primera Transformers no me pareció un inconveniente, y en su secuela es lo peor que le pudo haber pasado a una película de este tipo. Bay podrá tener buen pulso narrativo para la acción, pero no suele tener buen ojo. Mejor dicho, Bay es un realizador que suele filmar la acción de modo tal de que no se entienda absolutamente nada de lo que sucede, puro ritmo amorfo, que si funciona, es precisamente por la síntesis visual que consigue apoyándose en ese ritmo. En esta secuela, esta forma de mostrar la acción impera no solo en las escenas de combate, sino durante toda la película. Durante dos horas y media, lo que vemos es la siguiente serie de imágenes: “Metal volando de acá para allá – Gente corriendo (especialmente, LaBeouf y Megan Fox) – Explosiones”. Esta serie de imágenes recorren toda la película, y más allá de que algunas explosiones nos puedan gustar, llegamos a la conclusión de que semejante serie de imágenes no pueden ser llamadas “acción”, ya que estaríamos desestimando el género. Nada peor para el producto Transformers que ver una pelea entre dos robots, y no poder distinguir el bueno y el malo entre tanto hierro y metal que se sacude de un lado al otro. Ni siquiera le pedimos una trama interesante (la primera tenía un mínimo de interés), sino que al menos la acción sea medianamente legible, y lo que asomaba en la primera, en esta termina siendo el código permanente. Michael Bay demuestra que los mejores planos se los dedica siempre a los aviones y helicópteros sobrevolando la zona de combate, el resto se pierde en una masa uniforme que ni siquiera adquiere cierto peso visual cuando la acción se traslada a las pirámides egipcias.

Esta secuela comienza a adquirir cierto (mínimo) interés cuando vuelve a aparecer el personaje de John Turturro, pero si bien realza la trama, su interpretación excesiva y descontrolada denota la falta de control de Bay sobre sus actores. Para colmo, aparece en la mitad de la película, con lo que no consigue levantar demasiado el pasmoso nivel de la misma. No podemos olvidar la publicitada presencia de Megan Fox. Si la queremos ver, podemos encontrarla en Nueva York para principiantes, que es una buena película donde se la puede ver parodiando su insoportable condición de estrella mediática. Su belleza no justifica ni por casualidad la visión de esta película, y la conclusión que podemos sacar es la misma que Megan Fox cuando salió a decir en los medios, luego del estreno de la película, que no podía entender cómo la gente no se mareaba viendo esta película carente de sentido y de un mínimo argumento. Muy acertada y muy polémica forma de promocionar la película, pero sea cual sea el fin de estos dichos, no podemos estar más de acuerdo. Si la primera adaptación entusiasmaba, aún en su enormidad, por su solvencia, y por la frescura que aportaba el humor ingenuo y cierta crítica política que se asomaba en determinados pasajes, esta secuela no se justifica desde ningún aspecto, es un mero vehículo que, de tan acelerado, choca constantemente con la nada absoluta.

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jueves 20 de agosto de 2009

ESPAÑA: Estrenos 21-08-09

ANTICHRIST

DINAMARCA, ALEMANIA, FRANCIA
Duración: 105 min.
Dirección: Lars Von Trier
Con Willem Dafoe, Charlotte Gainsbourg


EL MUNDO DE LOS PERDIDOS
(LAND OF THE LOST)

USA
Duración: 101 min.
Dirección: Brad Silberling
Con Will Ferrell, Danny McBride, Anna Friel


LA VIDA ANTE SUS OJOS
(THE LIFE BEFORE HER EYES)

USA
Duración: 90 min.
Dirección: Vadim Perelman
Con Uma Thurman, Evan Rachel Wood, Eva Amurri


ONG-BAK 2: LA LEYENDA DEL REY ELEFANTE
(ONG-BAK 2)

TAILANDIA
Duración: 110 min.
Dirección: Tony Jaa y Panna Rittikrai
Con Tony Jaa, Primrata Dej-Udom, Sorapong Chatree

ARGENTINA: Estrenos 20-08-09

PEQUEÑOS INVASORES
(ALIENS IN THE ATTIC)

USA/CANADÁ
Duración: 86 min
Dirección: John Schultz
Con Ashley Tisdale, Carter Jenkins, Robert Hoffman


INVOCANDO ESPÍRITUS
(THE HAUNTING IN CONNECTICUT)

USA
Duración: 92 min.
Dirección: Peter Cornwell
Con Martin Donovan, Elias Koteas, Virginia Madsen


LA CHICA DEL PARQUE
(THE GIRL IN THE PARK)

USA
Duración: 109 min.
Dirección: David Auburn
Con Sigourney Weaver, Kate Bosworth, Keri Russell


LA OLA
(DIE WELLE)

ALEMANIA
Duración: 107 min.
Dirección: Dennis Gansel
Con Jürgen Vogel, Tino Mewes, Jennifer Ulrich


MENTIRAS PIADOSAS

ARGENTINA
Duración: 100 min.
Dirección: Diego Sabanés
Con Hugo Alvarez, Julieta Benedetto, Claudia Cantero


UNIDAD 25

ARGENTINA/FRANCIA/ESPAÑA
Duración: 93 min.
Dirección: Alejo Hoijman

USA: Estrenos 21-08-09

INGLORIOUS BASTERDS

USA/ALEMANIA/FRANCIA
Duración: 153 min.
Dirección: Quentin Tarantino
Con: Brad Pitt, Diane Kruger, Eli Roth


POST GRAD

USA
Duración: 89 min.
Dirección: Vicky Jenson
Con Alexis Bledel, Michael Keaton, Carol Burnett


MY ONE AND ONLY

USA
Duración: 108 min.
Dirección: Richard Loncraine
Con Renée Zellweger, Logan Lerman, Mark Rendall


CASI DIVAS

MEXICO
Duración: 107 min.
Dirección: Issa López
Con Patricia Llaca, Julio Bracho, Maya Zapata


FIVE MINUTES OF HEAVEN

REINO UNIDO
Duración: 90 min.
Dirección: Oliver Hirschbiegel
Con Liam Neeson, James Nesbitt, Anamaria Marinca


ART & COPY

USA
Duración: 89 min.
Dirección: Doug Pray
Con Mary Wells, Dan Wieden, Hal Riney


X GAMES 3D: THE MOVIE

USA
Duración: 92 min.
Dirección: Steve Lawrence
Con Travis Pastrana, Ricky Carmichael, Shaun White

miércoles 19 de agosto de 2009

Crítica LABOR PAINS

Dirección: Lara Shapiro.
País:
USA.
Año: 2009.
Duración: 89 min.
Género: Comedia.
Elenco: Lindsay Lohan (Thea), Luke Kirby (Nick), Chris Parnell (Jerry), Aaron Yoo (Miles), Janeane Garofalo (Claire), Bridgit Mendler (Emma), Tracee Ellis Ross (Kristin), Bonnie Somerville (Suzie), Cheryl Hines (Lisa), Kevin Covais (Greg), Creed Bratton.
Guión: Stacy Kramer y Lara Shapiro.
Producción: Rick Schwartz, Celine Rattray y Lati Grobman.
Música: Andrew Hollander.
Fotografía:
Daniel J. Stoloff.
Montaje: Anne McCabe.
Diseño de producción: Daniel Bradford.
Vestuario: Roemehl Hawkins.
Estreno en España: 31 Julio 2009





Sinopsis

Thea (Lindsay Lohan) finge estar embarazada para evitar que la despidan. Cuando se da cuenta de que gracias a su nueva condición recibe un trato especial de todos sus compañeros de trabajo, se resiste a reconocer que su embarazo es un fraude.


Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

En los últimos tiempos se ha hablado de Lindsay Lohan más por sus recaídas e ingresos a rehabilitación que por otra cosa, y su carrera se había estancado luego de olvidables producciones (su película anterior, I know who killed me, recibió premios Razzie a lo peor de la producción anual en Hollywood). Pese a que, por fortuna, su vida privada no afecta al resultado de esta película, se mencionan estos datos, ya que no hay mucho más interesante para decir de esta comedia.

Si bien Labor pains no es ni por asomo un regreso con gloria (ni siquiera sería un regreso si nos atenemos al hecho de que esta película fue producida para televisión y dvd), al menos no sólo no posee absolutamente nada de su turbulenta vida real (peor hubiese sido que terminen buscándole un supuestamente dramático “papel consagratorio” jugando a la ficción con sus propios excesos), sino que su presencia es lo único que importa en esta pequeña e insignificante producción. Si nos olvidamos de Lindsay Lohan, nos queda una trama absolutamente trillada, el embarazo fingido es causa de equívoco recurrente, y de asiduo y abusivo empleo por los guionistas, paupérrimamente dirigida, y cuya excesiva simpleza enfatiza la falta de nivel y de un ápice de originalidad en esta producción.

Pero está Lindsay Lohan, que no será una gran comediante, pero va en camino de serlo, siempre y cuando deje totalmente sus excesos típicos de estrella adolescente, y mientras tanto demuestra un enorme carisma y una simpatía tal que hacen que la película se deje ver, aún a pesar de su facilismo y su enorme cúmulo de boberías. La sola presencia de Lohan le insufla bastante frescura a una película de una morosidad estética y narrativa extrema. Con su presencia, Labor pains se mantiene boba, pero al menos su idiotez no termina volviéndose irritante, y esta comedia romántica (que, si algo vale, vale mucho más por la poca comedia que por el minúsculo romance) termina cayéndonos simpática.

Si hay algo que nos ayuda a que semejante plato no cause la indigestión a la que nos prepara la premisa básica de la trama y la lamentable dirección, es el elenco, especialmente el jefe insoportable de Thea (Lohan), interpretado por Chris Parnell, un planeta aparte en cualquier personaje e historia donde se lo coloque (aunque aquí no supera el “Poop mouth” que le grita a Ron Burgundy en El reportero). El resto, una historia que está más cerca de ser una masa amorfa indistinguible del grueso de la producción americana, que de ser una comedia de verdad, con el verdadero peso que implica este género, con la originalidad y la lucidez necesarias. El evidente bajo nivel de esta película se corresponde con el destino que ha tenido en su país. Precisamente por eso, molesta un poco tener que analizarla comparándola con estrenos de verdad, aunque no sorprende que haya sido estrenada en España, ya que Estados Unidos está acostumbrado a distribuir cualquier cosa por el resto del mundo. Parecería que la sola presencia de Lindsay Lohan bastara para que este producto insignificante pudiese ser vendido en cualquier parte. Los americanos sí que son inteligentes, y si queremos ser tan inteligentes como ellos, no deberíamos darle a esta película más peso del que tiene. Simplemente, podemos esperar a que se edite en dvd, difícilmente la impaciencia por verla se vuelva angustiante.

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Crítica DRAG ME TO HELL

Dirección: Sam Raimi.
País:
USA.
Año: 2009.
Género: Thriller sobrenatural, terror.
Elenco: Alison Lohman (Christine Brown), Justin Long (Clay Dalton), Lorna Raver (Sra. Ganush), Jessica Lucas, David Paymer (Sr. Jacks), Dileep Rao (Rham).
Guión: Sam Raimi e Ivan Raimi.
Producción: Rob Tapert y Grant Curtis.
Música: Christopher Young.
Fotografía:
Peter Deming.
Montaje: Bob Murawski.
Diseño de producción: Steve Saklad.
Vestuario: Isis Mussenden.
Estreno en USA: 29 Mayo 2009
Estreno en España: 31 Julio 2009
Estreno en Argentina: 13 Agosto 2009




Sinopsis

Christine Brown (Alison Lohman) es una ambiciosa apoderada de un banco de Los Ángeles que sale con un hombre encantador, el profesor Clay Dalton (Justin Long). Todo les va muy bien hasta que la misteriosa Sra. Ganush (Lorna Raver) va a verla al banco para pedir que retrase las mensualidades de su hipoteca. Ahora bien, ¿debe Christine hacer caso de su instinto y ayudar a la anciana? ¿O quizá sería mejor negarse y quedar bien con su jefe y conseguir un ascenso? Christine se inclina por la segunda opción, por lo que la Sra. Ganush pierde su casa. La anciana decide vengarse y le manda una maldición, convirtiendo su vida en un infierno. Perseguida por un espíritu malvado y ante la incomprensión de su escéptico novio, Christine busca la ayuda de un vidente (Dileep Rao) para salvar su alma de una condenación eterna. En un intento de ayudarla a recobrar una vida normal, el vidente la guía por una frenética carrera para invertir el hechizo. Pero las fuerzas del mal se acercan y Christine debe enfrentarse a algo impensable: ¿hasta dónde está dispuesta a llegar para librarse de la maldición?

Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

Que un cineasta como Sam Raimi tenga que volver a sus orígenes para que volvamos a apreciar los verdaderos límites del terror, demuestra a las claras que tanta sobreproducción de este género nos ha quemado la cabeza. Es más interesante comenzar subrayando la enorme diferencia que puede notarse entre el terror de Arrástrame al infierno y el nivel “de terror” de la mayoría de las películas que hoy podemos ver de este género, antes que comenzar con el trilladamente celebrado retorno de Sam Raimi.

Antes que nada, se entiende que cuando decimos “las películas que hoy podemos ver de este género”, nos referimos a las provenientes de Estados Unidos. Hace muy poco, tuvimos la ocasión de disfrutar Déjame entrar, producción europea que nos puso los pelos de punta con un terror sostenido, y un notable giro al clásico vampirismo. Déjame entrar no tiene absolutamente nada que ver con el grueso del terror americano, y Arrástrame al infierno tampoco tiene nada que ver con Déjame entrar. Aquella es un relato tan romántico como tenebroso, esta es libertad absoluta, furiosa, excesiva y explosiva.

El terror es un género que da pie a la búsqueda y la gestación de una experiencia visual única, a veces desaforadamente bella, a veces, simplemente desaforada y, en algunos casos, hasta insoportable. Tal vez esto es algo que no entienden los hacedores de remakes de hoy en día, que creen que con un poco de oscuridad, alguna sombra que corre en un segundo plano, o con una violencia extrema carente por completo de una estética arrolladora sobre la cual se sostenga esta violencia. Pero sí lo entiende Sam Raimi, quien, para descansar de Spiderman, decide volver a sus orígenes. La trilogía de Spiderman ha sido una de las franquicias más exitosas en los últimos años, y nadie puede dudar de la solvencia con que Raimi abordó estas superproducciones. Sin embargo, mientras que en aquellas se destacaba alguna que otra secuencia en particular, se extrañaba, y mucho, la época en la que Raimi corría por completo los límites visuales. Se sabe que una marca como Spiderman posee sus propias aristas y límites, y a Raimi se lo veía cómodo en ese vehículo, pero faltaba el desborde propio del terror.

Y si la mayor parte de sus celebradas incursiones en ese campo, llevaban el terror a un costado cómico (el terror que de tanto juego con el absurdo termina generando gracia), aquí se queda en el terror y lo explora a fondo. A fin de cuentas, Raimi sabe y demuestra que el género puede contar con argumentos básicos y trillados, con embrujos, espíritus endemoniados, con los tradicionales gritos de susto de la mujer protagonista, con vueltas de tuerca tan inverosímiles y previsibles como la historia misma, pero si todo ello no decanta en una realización lo suficientemente sólida, y a su vez excesiva, cuyas virtudes permiten que el susto en el espectador sea más que digno, y no un mero efecto casual entre tanta idiotez ineficiente e irreflexiva, el resultado podría ser completamente vacuo. Raimi se ocupa de que no lo sea, como suele decirse, “para muestra basta un botón”, y nunca mejor dicho, porque con elementos supuestamente insignificantes como un pañuelo y un botón, Sam Raimi consigue ponernos los pelos de punta. De hecho, estos elementos son absolutamente insignificantes para la película, pero consiguen encajar a la perfección. El primero, el pañuelo de la señora Ganush, la gitana que maldice a la protagonista, con dos escenas terroríficas en las que solo basta ver volar ese elemento para que nos cause un pánico feroz, el segundo, el botón del abrigo de Christine, como una suerte de “Macguffin” de la película (término hitchcockiano con que se asigna a un elemento concreto que permite que avance el suspenso sin tener peso propio), posibilitando una muy previsible pero igualmente aterradora vuelta de tuerca final.

Raimi volvió a las fuentes para mostrarnos que en el terror solo se trata de eso, de desplegar pura fiereza visual, pura pulsión cinematográfica. Arrástrame al infierno anuncia en su título un grito concreto, y la película es un grito en sí, un grito desesperado para que el terror americano vuelva a ser lo que fue, todo lo urgente, desmesurado, veloz y ambicioso que supo ser. Ojalá que el género responda, por lo menos Raimi hace su parte para que el cine de terror vuelva a saber lo que es el infierno de verdad.

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martes 18 de agosto de 2009

Resultados de la tercera encuesta

Estimados lectores:

En el día de ayer terminó el plazo para votar en la tercera encuesta del blog, acerca del actor favorito de comedia actual. Los lectores del sitio han dado su veredicto, y estos son los resultados recogidos:

- 27 fueron los votantes (tres veces más votantes que la encuesta anterior)

- El actor favorito es Ben Stiller, con 8 votos (29,63% del total)

- En segundo lugar, con 4 votos respectivamente (14,81%), se colocaron Adam Sandler y Steve Carell.

- El tercer lugar lo obtuvo Will Ferrell, con 3 votos (11,11%).

- En un cuarto puesto, Jim Carrey, Owen Wilson, y la opción "Ninguno (prefiero los de la vieja guardia)", con 2 votos cada uno (7,4%).

- En el quinto puesto, Seth Rogen y Zach Braff, con solo un voto cada uno (3,7%).

- No recibieron votos Jason Bateman, Jack Black, Jonah Hill, Chris Rock, Paul Rudd y Luke Wilson.

En homenaje a su arrolladora victoria, le dedicamos la siguiente encuesta: "¿Cuál es tu película favorita con Ben Stiller?"