lunes 30 de marzo de 2009

Crítica THE VISITOR

Dirección y guión: Tom McCarthy.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 103 min.
Género: Drama.
Elenco: Richard Jenkins (Walter Vale), Hiam Abbass (Mouna Khalil), Haaz Sleiman (Tarek Khalil), Danai Gurira (Zainab), Maggie Moore (Karen), Richard Kind (Jacob), Amir Arison (Sr. Shah), Marian Seldes (Barbara), Michael Cumpsty (Charles).
Producción: Mary Jane Skalski y Michael London.
Música: Jan A.P. Kaczmarek.
Fotografía: Oliver Bokelberg.
Montaje: Tom McArdle.
Diseño de producción: John Paino.
Vestuario: Melissa Toth.
Estreno en USA: 18 Abril 2008.
Estreno en España: 13 Marzo 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

“The visitor” se centra en un desencantado profesor de universidad (Richard Jenkins) que un día se encuentra a una pareja viviendo en su apartamento. A medida que vaya conociendo a estos dos extraños, descubrirá una nueva vida y un nuevo mundo.



Crítica

Pese a que ya terminó la temporada de estrenos de películas nominadas al Oscar, aún quedan pequeños (pero no por ellos menos importantes) retazos de esta tanda de films. Tal es el caso de The visitor, cuyo protagonista, Richard Jenkins, fue nominado a mejor actor. La participación de una película independiente dentro de la tanda de nominadas, si bien sabemos que, por intereses propios de la gran industria, estas no serán de la partida de las ganadoras, siempre resulta algo placentero, ya que nos acerca a nuevas miradas dentro del cine americano. En este drama, vemos a un profesor universitario que, luego de quedar viudo, vive recluyéndose de las obligaciones sociales. A duras penas y sin mucha suerte intenta aprender piano, para acercarse al recuerdo de su mujer. Poco es lo que podemos deducir de un personaje absolutamente contenido y retraído como este, hasta que un día vuelve a su viejo departamento alejado de sus actividades cotidianas, y encuentra viviendo a una pareja joven de inmigrantes ilegales. En otro contexto o con otro personaje, imaginamos que esta situación hubiese disparado un conflicto desproporcionado, pero este no es el caso. Walter (el personaje interpretado notablemente por Richard Jenkins) no tiene problema en acoger a Zainab y Tarek al ver que habían sido engañados y no tienen donde dormir. Lo que sigue es una película de personajes que comienzan a conocerse y a derribar barreras sociales que los separan. Walter va dejando de lado su interés por el piano, y comienza a fascinarse por la habilidad como percusionista de Tarek, hasta que este le enseña a tocar. Cuando se instala por completo el vínculo entre Walter y la pareja, observamos que el director, Tom McCarthy, no necesita hacer que los personajes atraviesen por grandes conflictos para hacer avanzar la trama. Mejor dicho, los grandes conflictos están (el ejemplo principal es la detención y posible expulsión de Tarek de Estados Unidos, por estar viviendo de manera ilegal), pero corren más por el lado social que por el vínculo entre los personajes principales. De hecho este vínculo es el que aliviana el peso dramático de este tipo de situaciones. Cuando aparece Mouna, la madre de Tarek, y comienza a vislumbrarse un interés amoroso entre Walter y Mouna, vemos que, lejos de perseguir la intensidad dramática de determinadas situaciones, se ha optado por intensificar el peso propio de los personajes y la manera en que estos eligen apoyarse mutuamente, ya que, en todo caso, la verdadera importancia de estas situaciones radica en que colaboran en intensificar el vínculo. A diferencia de Gran Torino, por ejemplo, aquí no hay prejuicios raciales que vencer, sino simplemente una apertura humana, un retorno del personaje a la posibilidad de prestarse al otro, a la ayuda amistosa y desinteresada. Richard Jenkins aporta todo su talento a un personaje que le demanda un trabajo mucho más interno que externo, carente de cualquier tipo de estridencias y con él logra sostener una historia simple, pero profunda, narrada con corrección, frescura y amor por los personajes.

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Crítica BRIDE WARS

Dirección: Gary Winick.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 105 min.
Género: Comedia romántica.
Elenco: Kate Hudson (Liv), Anne Hathaway (Emma), Candice Bergen (Marion St. Claire), Steve Howey (Daniel), Chris Pratt (Fletcher), Kristen Johnston (Deb), Bryan Greenberg (Nate), Casey Wilson (Stacy Kindred), June Diane Raphael (Amanda), Victor Slezak (Colson).
Guión: Greg DePaul, Casey Wilson y June Diane Raphael; basado en un argumento de Greg DePaul.
Producción: Kate Hudson, Alan Riche, Peter Riche y Julie Yorn.
Música: Edward Shearmur.
Fotografía: Frederick Elmes.
Montaje: Susan Littenberg.
Diseño de producción: Dan Leigh.
Vestuario: Karen Patch.
Estreno en USA: 9 Enero 2009
Estreno en España: 16 Enero 2009
Estreno en Argentina: 26 Febrero 2009



Sinopsis

Liv (Kate Hudson) y Emma (Anne Hathaway) son unas amigas íntimas que llevan mucho tiempo planeando cada detalle de sus respectivas bodas. A la cabeza de su lista de “indispensables” figura una ceremonia en el destino supremo de todas las novias de Nueva York: el Hotel Plaza. Ahora, a los 26 años de edad, ambas están a punto de casarse; de hacer realidad sus sueños; y de vivir felices y comer perdices. O a lo mejor, no… Cuando un error administrativo provoca que las dos tengan la misma fecha de boda, Liv y Emma se someten a la prueba definitiva. Liv, una abogada de éxito que está acostumbrada a conseguir lo que quiere, incluidos el hombre y el trabajo perfectos, no se conforma con nada que no sea la boda perfecta con la que ha soñado durante años. Emma, una maestra que siempre se ha distinguido cuidando de los demás, pero no tanto de sí misma, descubre la bestia que lleva dentro y monta en cólera cuando su propia boda de ensueño se ve en peligro. Ahora, las dos amigas del alma, cada una de las cuales haría lo que fuera por la otra, se ven enfrascadas en una batalla en la que todo vale, en la que no hay prisioneros y que amenaza con degenerar en una guerra total.



Crítica

Quiero que alguien me explique lo siguiente: ¿Por qué las comedias para mujeres distan tanto de la comedia americana actual? Reformulo la pregunta: ¿Por qué las comedias para mujeres suelen tener premisas tan anquilosadas en el tiempo? Amplío: ¿Por qué las comedias para mujeres suelen ser tan livianas, superficiales, anodinas y bobas? Aunque de todas estas preguntas, prefiero formular la siguiente, pese a que creo saber la respuesta: ¿Acaso las mujeres son tan livianas, superficiales, anodinas y bobas como los personajes de esta película? Voy a responder, basándome en lo poco que puedo contestar al respecto. Las mujeres no son como estos personajes, al menos eso creo, o no todas, aunque muchas tal vez se sientan identificadas con dos amigas cuyo sueño de toda la vida es casarse en junio en el Hotel Plaza de Nueva York. El mes puede variar, el lugar también, pero por lo menos intentemos razonar lo siguiente: Acá hay dos mujeres que siempre soñaron con casarse en un mes determinado en un lugar determinado. Reduzcámoslo al sueño de casarse. Bien, podemos entender que haya muchas mujeres cuyo sueño es casarse. No por ello deben ser bobas. Ahora agreguémosle el mes y el lugar. A todo esto, nótese que aún no se mencionó un ingrediente, tal vez secundario para ellas, pero al menos para mí, un ingrediente importante. Sí, adivinaron. El novio. Ahora volvamos a leer esto, a ver si podemos terminar de entender. El sueño de estas chicas es casarse en junio, en el Hotel Plaza. No importa con quien, no parece ser el punto. No son dos amigas que se disputan el novio, son dos amigas que se vuelven enemigas por terminar compartiendo la misma fecha en junio en el Hotel Plaza. ¿Se entiende? A lo que voy es, ¿por qué razón una mujer podría pelearse con su mejor amiga, e intentar sabotearse mutuamente la boda, solo por el hecho de compartir una fecha y un lugar determinado? Difícilmente podamos darle a esta película el beneficio de la duda, difícilmente podamos suponer que se trata de un guionista que no se dio cuenta que si una de las dos cambiaba la fecha o el lugar, o directamente decidían armar una boda conjunta, se acababa el conflicto, o mejor dicho, se dio cuenta y forzó la trama al límite de lo imposible. No, el guionista principal (Greg DePaul, curiosamente el guionista de una muy buena comedia, Saving Silverman) cree realmente lo que está contando, cree que dos mujeres pueden ser tan imbéciles como para pelearse por una fecha y un lugar donde casarse, hasta terminar torturándose la una a la otra, y mantenerse en su postura de mantener a la otra lejos de la felicidad de una. Supongamos que el guionista cree que las mujeres son capaces de romper su amistad por cualquier disparate, entonces ¿por qué ponerlo en un envase de comedia romántica, por qué no hacer con ello una comedia ácida, en vez de una comedia rosa, que le da a la fecha y el lugar la importancia que realmente no tienen y jamás tendrán en la vida real? De todas las comedias para mujeres que surgen en la actualidad, la única que ha logrado sobresalir es Chicas malas, de Tina Fey. Fey, criada en el semillero de talentos que fue y sigue siendo el programa “Saturday night live”, no solo cuenta con el espíritu de la mejor comedia americana, sino que además ha sabido escribir una comedia ácida sobre el aspecto más superficial y ruin de las mujeres. Que ese miserabilismo esté tamizado por el rosado propio de las comedias románticas (esta casi parece un insulto a las comedias románticas, con novios desechables, que solo existen porque las bodas los demandan), definitivamente no solo no es algo para nada bueno, sino que da lugar a pensar, casi como única pregunta realmente válida después de ver esta película, ¿qué clase de mujer puede identificarse con estos personajes?

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miércoles 25 de marzo de 2009

Crítica A COMPLETE HISTORY OF MY SEXUAL FAILURES

Dirección: Chris Waitt.
País: Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 89 min.
Género: Documental, comedia.
Intervenciones: Chris Waitt, Hilary Waitt, Alexandra Boyarskaya, Danielle McLeod, Olivia Trench.
Guión: Chris Waitt y Henry Trotter.
Producción: Mary Burke, Henry Trotter, Robin Gutch y Mark Herbert.
Música: Born Ruffians y Grizzly Bear.
Fotografía: Steven Mochrie.
Montaje: Chris Dickens y Mark Atkins.
Estreno en Reino Unido: 27 Junio 2008
Estreno en España: 13 Febrero 2009
Estreno en Argentina: Pendiente

Sinopsis

Tras su última ruptura sentimental, el director Chris Waitt decide, cámara en mano, entrevistar a sus ex novias. Este viaje de descubrimiento no es más que un intento deseperado por entender qué es aquello que durante estos años le ha impedido consolidar todas y cada una de sus relaciones sentimentales. Las ganas por averiguar las causas de su fracaso y mejorar su vida sexual darán lugar a divertidas situaciones.













Crítica

Aquí tenemos una película con un título tan claro como desconcertante, y un personaje y una premisa propios de la comedia americana actual. Lo curioso es que se trata de un documental británico, un documental o al menos una película que simula ser un documental. Lo concreto que tenemos es a un director hablando a cámara y preguntándose por su historial de rupturas amorosas. En el sentido formal se trata de un documental, aunque en su desarrollo dudemos completamente de la veracidad de lo que expone crudamente Chris Waitt. El director, e intérprete en este caso, pone la mejor cara de perdedor sorprendido ante la honestidad brutal de sus ex parejas, quienes lo ven como poco menos que un parásito, inmaduro y capaz de arruinar cualquier relación. A medida que la película avanza, se reducen las probabilidades de creer en lo que dicen sus supuestas ex novias y lo que narra Waitt, pero a su vez, crece desproporcionadamente el nivel de comedia. Waitt nos sumerge en personajes tan graciosos como patéticos, empezando por él mismo, y secundado por su madre, quien guarda sus viejas cartas de amor y hace un denodado esfuerzo por inculcarle un poco de estabilidad, o al menos, exponerle con sinceridad qué cosas ha hecho mal en su vida. Las situaciones que plasma la cámara de Waitt son aún más graciosas y patéticas, hasta llegar al absurdo cuando la película y Waitt eligen inclinarse hacia una cuestión concreta, su impotencia sexual, elemento que responde al inicialmente desconcertante título. En ese momento, Waitt elige exponerse físicamente, mostrándonos sus consultas médicas y diversos tratamientos para combatir su impotencia, llegando a extremos cercanos a la serie “Jackass”, particularmente cuando elige incursionar en el mundo sadomasoquista. Desde ya que, para ese momento, lo único de lo que no podemos desconfiar es de la exposición física de Waitt, el resto es una sucesión de situaciones hilarantes que quizás poco tengan que ver con la realidad, pero que para el caso no importa demasiado, y en medio de todas estas situaciones, un director que, sea realidad o ficción lo que nos muestra y cuenta, de cualquier modo decide construir sobre sí un personaje absolutamente patético, y reírse a carcajadas (y para adentro) de sí mismo.

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Crítica ROLE MODELS

Dirección: David Wain.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 99 min.
Género: Comedia.
Elenco: Seann William Scott (Wheeler), Paul Rudd (Danny), Christopher Mintz-Plasse (Augie), Jane Lynch (Sweeney), Bobb'e J. Thompson (Ronnie), Elizabeth Banks (Beth), Ken Marino (Jim).
Guión: Paul Rudd, David Wain, Ken Marino y Timothy Dowling; basado en un argumento de Timothy Dowling y William Blake Herron.
Producción: Mary Parent, Scott Stuber y Luke Greenfield.
Música: Craig Wedren.
Fotografía: Russ T. Alsobrook.
Montaje: Eric Kissack.
Diseño de producción: Stephen Lineweaver.
Vestuario: Molly Maginnis.
Estreno en USA: 7 Noviembre 2008
Estreno en España: 30 Enero 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Danny (Paul Rudd) y Wheeler (Seann William Scott) son dos vendedores que tienen un accidente con la camioneta de la empresa durante una juerga con mucho alcohol. Son arrestados, y el juez les da la posibilidad de escoger entre la cárcel o un trabajo social de 150 horas en un programa didáctico para jóvenes. Después de un día con los chicos, la idea de la cárcel empieza a tentar a los dos protagonistas.



Crítica

Mal ejemplo es otra película de perdedores. Es decir, otra película que responde al patrón general de las comedias americanas actuales. Su parentesco con el resto es directo, y más directo aún con aquellas comedias de perdedores que se reivindican ingresando al mundo adolescente y ayudando a jovencitos con sus problemas cotidianos, que tarde o temprano, los llevarán a convertirse en eternos perdedores como los adultos protagonistas. Un subrubro que tuvo como último exponente a No tan duro de pelar (Drillbit Taylor), aquella comedia con Owen Wilson y una serie de “nerds” adolescentes, y como gran ejemplo a la incomparable Escuela de rock, y su émulo directo, The rocker. Como en todas estas comedias, los entrecruzamientos están a la orden del día. Por un lado, unos de los “nerds” de Drillbit Taylor, Nate Hartley, aparece interpretando un pequeño papel en esta. Por otro lado, Seann William Scott y Paul Rudd ya están más que experimentados en esta clase de personajes, y el joven Christopher Mintz-Plasse interpreta un papel muy similar (aunque menos libidinoso) que el que hizo en Supersalidos, otra comedia de jóvenes perdedores, aunque cercana al otro subrubro de comedia sexual adolescente. De todo lo que se ha dicho se deduce que no hay nada nuevo bajo el sol en esta película, la combinación de Seann William Scott y Paul Rudd no tiene la fuerza de las grandes duplas cómicas recientes (pongamos como ejemplo la de Owen Wilson y Ben Stiller), aunque se agradece en este caso la economía de recursos habitual en Rudd, y la conveniente reducción de los gestos esperpénticos de Seann William Scott. Lo que queda entonces, más allá de su falta de innovación, es la recurrente simpatía y ternura que termina generando la relación entre los dos protagonistas y los dos adolescentes que ambos deben cuidar por orden judicial, sumado a la muy graciosa combinación final del vestuario del grupo Kiss con las batallas de rol que apasionan a Augie, el “freak” que interpreta Mintz-Plasse. Algunos pequeños apuntes originales, para una comedia que repite fórmulas y actores, además de los mencionados, las actrices Elizabeth Banks (Virgen a los 40, Atrapado en un pirado, la aún no estrenada Zack and Miri make a porno) y Jane Lynch (Dewey Cox: Una vida larga y dura, Virgen a los 40, Pasado de vueltas, The rocker, etc), ambas experimentadas, pero a esta altura bastante repetidas en el género. Pese a su reiteración de elementos, funciona y entretiene sin pausas, apuntando a un argumento claro, el dejar que los adolescentes sean felices haciendo lo que les dé la gana, un mensaje que cada tanto aparece en estas comedias, pero que tiende a aportarles un dejo de ternura no siempre presente.

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Camino al BAFICI 11

Ustedes saben que se acerca el nuevo BAFICI, y también saben a esta altura que mi presente laboral me impide una cobertura extensa, como la lograda el año anterior. Sin embargo, mi labor en Cine.com nuevamente consigue sacarme de cualquier apuro, paso a contarles por qué. Leyendo el catálogo del festival, identifico entre la lista de películas que se exhibirán, por un lado películas que ya vi y ya critiqué, es decir, que ya se han estrenado comercialmente en España (si, no se sorprendan, hay películas que en España se estrenan comercialmente mientras que acá solo las podemos ver en un festival, así es el primer mundo), por otro lado, películas cuyo estreno comercial en España coincide medianamente con el BAFICI. De ahí que de las seis películas que en principio voy a ir a ver, tres son películas que se estrenan ahora en España, y podré compatibilizar el tiempo de la visión de las películas para Cine.com, con la asistencia al BAFICI. Esas tres son: la española El brau blau, la alemana Nunca es tarde para amar (Wolke 9), y la estadounidense Afterschool. Las otras tres que voy a ver son los documentales Un hombre aparte, Defamation y Apology of an economic hitman. Como verán, de toda la programación me incliné más por documentales que por películas de ficción. Las que si me da el tiempo voy a ir a ver son Arroz con leche, la nueva de Polaco, que aunque supongo cómo será, me da cierta curiosidad, Achilles and the tortoise, la última de Kitano y la única que me interesaba ver antes de conocer la programación entera, y algunas más que no recuerdo. Creo que, por entrecruzamiento de funciones, me voy a quedar con ganas de ver Excursiones, de Ezequiel Acuña, con el reencuentro de los actores de su corto Rocío, que al amigo y lector de este blog Mariano Juarez y a mí nos inspiró para el corto paródico Los nadadores. Hay algunas más que me voy a quedar con ganas de ver, un par de ellas que quizás consiga por otros medios, y lamentablemente no voy a poder ir a ver la selección de cortos, de los cuales el único que me interesa es La arena, de Cinthia Varela, aunque no va a faltar oportunidad para verlo. Sí, también me interesaría ver Todos mienten, de Matías Piñeiro (su ópera prima, El hombre robado, me sorprendió gratamente hace un par de años en el mismo festival) y alguna que otra más, pero uno lamentablemente debe elegir, y los tiempos se vuelven tiranos en la decisión.
En fin, no hay mucho para contar hasta que no empecemos a recorrer el trayecto por las amplísimas rutas del BAFICI, y como suele suceder con los festivales de este tipo, siempre depende de uno trazar el camino indicado.

Nuevo proyecto en marcha

Tengo que contarles algo importante, más allá de que no pueda proporcionar demasiados datos al respecto. Desde hace un tiempo estoy obsesionado con escribir una novela, producto de una idea que tengo en mente desde el 2006, aproximadamente. Por razones obvias no voy a mencionar título ni detalle alguno de la historia, solo quería aprovechar este medio para contarles que me puse a escribir y que, como tantos otros proyectos que he encarado en mi vida, puede llegar a buen puerto, quedar en la nada o suspenderse indefinidamente hasta que se me ocurra volver a él. De cualquier modo, esto para mí es un desafío totalmente nuevo, y en principio, y fundamentalmente, me sirve para probarme a mí mismo cuál es mi verdadera capacidad literaria. Soy de los que creen que uno siempre es capaz de tener entre manos una semilla, y que lo importante es animarse a plantarla, aunque uno no sepa a priori cuánto crecerá. Si no crece, al menos dará lugar a nuevas semillas que serán plantadas, y así sucesivamente, hasta que nos cansemos de crear. Ojalá que esta semilla crezca, por lo pronto ya comencé a regarla, de a poco y diariamente, luchando contra los molinos de viento que para mí se reducen a la falta de tiempo. Un enemigo difícil de vencer, pero no imposible.

sábado 21 de marzo de 2009

Crítica BLINDNESS

Dirección: Fernando Meirelles.
Países: Canadá, Brasil y Japón.
Año: 2008.
Duración: 121 min.
Género: Drama, thriller.
Elenco: Julianne Moore (mujer del doctor), Mark Ruffalo (doctor), Alice Braga (mujer con gafas oscuras), Yusuke Iseya (primer ciego), Yoshino Kimura (mujer del primer ciego), Maury Chaykin, Danny Glover (hombre del parche negro), Gael García Bernal (el rey del Ala Tres), Don McKellar (ladrón).
Guión: Don McKellar; basado en la novela "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.
Producción: Niv Fichman, Andrea Barata Ribeiro y Sonoko Sakai.
Música: Uakti.
Fotografía: César Charlone.
Montaje: Daniel Rezende.
Diseño de producción: Tulé Peake.
Vestuario: Renée April.
Estreno en USA: 3 Octubre 2008.
Estreno en España: 13 Marzo 2009
Estreno en Argentina: 30 Octubre 2008



Sinopsis

Comienza con un flash. Un hombre se queda ciego repentinamente cuando conduce del trabajo a casa. De repente, todo su mundo se convierte en una neblina lechosa e inquietante. Una tras otra, cada persona que se cruza –su mujer, su médico, incluso el aparentemente buen samaritano que le lleva a su casa– correrá la misma suerte en un momento dado. A medida que se extiende el contagio y el pánico y la paranoia se apoderan de la ciudad, las víctimas de la ceguera repentina, de “La enfermedad blanca”, son confinados y sometidos a cuarentena en un psiquiátrico abandonado en donde cualquier parecido con la vida normal empieza a desvanecerse. Dentro del hospital en cuarentena hay un testigo secreto: una mujer (Julianne Moore) que finge estar ciega para poder estar junto a su marido (Mark Ruffalo).



Crítica

La adaptación de la laureada novela “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago, podría haber resultado una obra tan extraña como fascinante. La versión cinematográfica del brasileño Meirelles se queda en lo “extraño” (no en su mejor acepción, por cierto), y no consigue más que eso. Difícilmente una película trazada en base a una estética visual determinada puede culminar en algo reprobable, ya que de por sí tiene el peso de lo arriesgado. Meirelles arriesga en su versión, pero se equivoca demasiado. Intentando acercarse a los personajes de la película (que en determinado momento comienzan a ver solo blanco), Meirelles le da a toda su película un tinte blanquecino saturado, seguido de una tendencia abusiva al desenfoque. Lo primero que uno piensa es que esto es un error claro, ya que no hay figuras borrosas en la visión de los personajes, solo un terrible blanco que invade sus ojos, por ende ese acercamiento es falso, y difícilmente ese manierismo visual pueda dar cuenta del horror en el que viven inmersos los protagonistas. Para peor, la novela de Saramago explora en la realidad de estos personajes, que al quedar encerrados, y sometidos a la falta de suministros, comienzan a actuar como bestias y deben reconfigurarse como sociedad, presos a su vez de la ausencia de visión, que los aleja del mundo en el que vivían. Cuando los síntomas bestiales comienzan a aparecer en la versión de Meirelles, aparecen de manera discutible, como si Meirelles en esos momentos no terminara de decidir qué mostrar y qué no, qué someter al criterio visual que gobierna la mayor parte de la película, y sobre qué debe hacerse foco. Curiosamente allí, Meirelles, en medio de la confusión, decide mostrar más de la cuenta, y la horrible y tortuosa realidad en la que viven los personajes, termina arremetiendo contra la propia película, que no sabe cómo actuar ante los actos de tremenda bajeza que expone el libro original. Ni Julianne Moore, ni Mark Ruffalo consiguen escapar a esa puesta sinuosa, que solo a través de una única y concreta decisión visual intenta disfrazar la poca solidez narrativa que invade el film. Los personajes principales finalmente podrán acceder a un rapto de esperanza, pero para la película ya es demasiado tarde, y lo que podría haber sido una reflexión luminosa e inteligente sobre la degradación de la sociedad (lo que es, en definitiva, el libro original), en manos de Meirelles y sus caprichos visuales (que en su momento, lo hicieron cobrar fama con Ciudad de Dios) termina por ser un desarrollo vacuo, envuelto en una puesta en escena visualmente desagradable, con muy pocos momentos cercanos al lucimiento de la trama.

Crítica JULIA

Dirección: Erick Zonca.
Países: Francia y USA.
Año: 2008.
Duración: 144 min.
Género: Drama, thriller.
Elenco: Tilda Swinton (Julia), Saul Rubinek (Mitch), Kate del Castillo (Elena), Aidan Gould (Tom), Jude Ciccolella (Nick), Bruno Bichir (Diego), Horacio García Rojas (Santos), Gastòn Peterson (Miguel), Mauricio Moreno (José), Kevin Kilner (Johnny).
Guión: Aude Py y Erick Zonca; adaptado por Michael Collins y Roger Bohbot.
Producción: François Marquis y Bertrand Faivre.
Fotografía: Yorick Le Saux.
Montaje: Philippe Kotlarski.
Diseño de producción: François-Renaud Labarthe.
Vestuario: April Napier.
Estreno en Francia: 12 Marzo 2008.
Estreno en España: 27 Febrero 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Julia (Tilda Swinton) tiene 40 años y es alcohólica, manipuladora, mentirosa compulsiva e insegura bajo su flamante fachada. Entre tragos de vodka y citas de una noche, Julia sobrevive con pequeños trabajos. Cada vez más sola, las únicas atenciones que recibe provienen de su amigo Mitch (Saul Rubinek), que trata de ayudarla. Pero ella le aleja, a la vez que el alcohol refuerza su idea de que la vida le ha repartido malas cartas y de que ella no tiene la culpa del desastre en que ésta se ha convertido. Previendo la perdición inminente y tras un encuentro casual con Elena (Kate del Castillo), Julia se convence, movida por el pánico y su situación económica, para cometer un acto violento.



Crítica

Julia no es una película que se desmadre, porque desde el inicio es una película desmadrada, centrada en un personaje plenamente desmadrado. La Julia del título es una mujer alcohólica, que vive en un caos absoluto. Al comienzo la vemos divertirse en medio de una fiesta, no hace falta que la película se esfuerce demasiado, para que nos demos cuenta el reverso de esa noche, y de cada noche en la vida de Julia. La película sigue su devenir, que al incluir a una vecina, con un presente más caótico que el de Julia, y un plan que sabemos absurdo, envuelve a Julia (no sin méritos propios) en un caos aún mayor, que incluye un secuestro a un niño. Podría decirse que la película comienza en el momento del secuestro, y se centra en esa relación que comienza tirante y violenta, y lentamente pasa a establecerse como una relación maternal. La cámara en mano de Erick Zonca nos muestra a una Julia que vive caminando sobre arenas movedizas, siempre al borde del desequilibrio absoluto, y es ese desequilibrio el que motoriza su accionar y el que le permite finalmente encontrarle sentido a su vida, lejos de la ambición económica que la hace cometer una equivocación tras otra, y cerca de su inesperado instinto maternal. Zonca nos muestra a un ser frágil como Julia, rodeada de personas tan o más frágiles que ella, sin ningún interés de juzgarla ni apiadarse de ella. La cámara de Zonca solo busca entender su impulsivo accionar, apegándose a ella e introduciendo su cámara en la relación de Julia y el pequeño Tom. Esta mirada se ve reforzada por la excelente interpretación, tanto de una sorprendente Tilda Swinton, en un registro completamente alejado de la frialdad característica de sus personajes habituales, como de Kate del Castillo, en el papel de la desquiciada vecina y madre del niño, y el pequeño Aidan Gould como Tom, encarnando sus temores y su creciente cariño hacia la mujer que lo ha separado de su familia en un rapto de inconsciencia. La película pierde cuando Julia y Tom llegan a Tijuana y terminan siendo víctimas de la criminalidad mexicana. Esta mirada estereotípica de los mexicanos no se compatibiliza con el resto de los personajes, cuya irracionalidad se ve siempre trazada con notable inteligencia y humanidad.

miércoles 18 de marzo de 2009

Crítica THICK AS THIEVES / THE CODE

Dirección: Mimi Leder.
Países: USA y Alemania.
Año: 2008.
Duración: 104 min.
Género: Thriller.
Elenco: Morgan Freeman (Keith Ripley), Antonio Banderas (Gabriel), Radha Mitchell (Alex), Robert Forster (teniente Weber), Rade Serbedzija (Nicky Petrovitch), Marcel Iures.
Guión: Ted Humphrey.
Producción: Lori McCready, Danny Lerner, Randall Emmett y Les Weldon.
Música: Atli Örvarsson.
Fotografía: Julio Macat.
Montaje: Martin Nicholson.
Diseño de producción: Nelson Coates.
Vestuario: Ane Crabtree.
Estreno en USA: 17 Abril 2009
Estreno en España: 6 Marzo 2009
Estreno en Argentina: Pendiente



Sinopsis

Gabriel (Antonio Banderas) es un ladrón que ha tenido muy poca suerte en la vida. Su situación cambia cuando se encuentra por casualidad con Ripley (Morgan Freeman), un ladrón de la vieja escuela que le escoge como compañero para su próximo gran golpe: el robo de unos valiosísimos huevos Fabergé. Ripley necesita dar este golpe para saldar sus deudas con un poderoso capo de la mafia rusa.

Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

- Ayer fui a ver una película.
- ¿Cuál?
- Una que se llama Thick as thieves.
- ¿Quién actúa?
- Morgan Freeman y Antonio Banderas.
- Ah, ¿pero esa no se llama The code?
- Sí, pero no, Thick as thieves se llama en Estados Unidos, en el resto del mundo le pusieron The code, parece que así se llamaba cuando la estaban haciendo, y así se estrenó fuera de Estados Unidos.
- Estos yanquis son complicados…
- Sí. Pero un poco se entiende porque el título con el que se estrenó allá es una frase que si se traduce pierde sentido.
- ¿Y qué tal está la película?
- Más o menos. Es un thriller del montón.
- Pero está Morgan Freeman…
- Eso no es ningún mérito. Últimamente Freeman está hasta en la sopa, no para de actuar.
- ¿No está bien en su papel?
- Lo hace de manual, solo aporta carisma, hace de un ladrón simpático. Como los de Ocean’s eleven, o Nueve reinas. Uno quiere que le salga bien, y ya.
- ¿Y Antonio Banderas?
- Encasillado en el papel de “latin lover”, como siempre. Uno ya no sabe si pronuncia mal el inglés a propósito, porque hace de hispano, o le dan papeles de hispanos porque no ha podido aprender a pronunciar el inglés como si fuese su idioma natal.
- Pobre…
- En fin, ambos cumplen y resultan simpáticos.
- También está Radha Mitchell, ¿no?
- Sí, bella como siempre, hace de ahijada de uno y amante del otro.
- ¿Y quién la dirige?
- Mimi Leder
- Me suena…
- Es la directora de Impacto profundo, El pacificador, y otras películas olvidables como esas.
- Ah, cierto.
- Cumple, pero no brilla ni por casualidad.
- ¿Y la historia?
- Divertida, pero intrascendente, llena de vueltas de tuerca, demasiadas sobre el final. Tantas que no te da ni respiro.
- Últimamente todas los thrillers y las películas de acción son así.
- Sí, se ve que le perdieron fe a los recursos clásicos, y necesitan engañar todo el tiempo al espectador. El problema es que ya abusaron tanto de esto, que ahora se volvieron demasiado previsibles. Ya les cuesta mucho tomar por estúpido al espectador.
- Ah, entonces no te gustó.
- No me gustó, pero tampoco me molestó particularmente. Es una película que resbala con facilidad, pasa desapercibida, es igual a la mayoría.
- Entiendo.
- Y Freeman y Banderas no tienen el estilo glamoroso que ostentaba el equipo encabezado por Clooney en las tres películas de Ocean.
- Claro.
- El problema es que ahora tengo que hacer la crítica de la película.
- ¿Y?
- Y no sé qué escribir, no me inspiró nada esta película.
- ¿Y por qué no escribís todo esto que me dijiste?
- Porque no es nada, por más que lo estire no puedo decir más que esto, no es más que esto la película. Es tan intrascendente, que si tuviera que escribir un ensayo sobre la intrascendencia en el cine, no la incluiría por intrascendente.
- Algo es algo. ¿Y si lo escribís como diálogo?
- Esa puede ser una buena idea.

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Crítica GRAN TORINO

Dirección: Clint Eastwood.
País:
USA.

Año:
2008.

Duración:
116 min.

Género: Drama.
Elenco:
Clint Eastwood (Walt Kowalski), Christopher Carley (padre Janovich), Bee Vang (Thao), Ahney Her (Sue), Brian Haley (Mitch), Geraldine Hughes (Karen), Dreama Walker (Ashley), Brian Howe (Steve), John Carroll Lynch (Martin), William Hill (Tim Kennedy), Brooke Chia Thao (Vu).

Guión: Nick Schenk; basado en un argumento de David Johannson y Nick Schenk.
Producción:
Clint Eastwood, Robert Lorenz y Bill Gerber.

Música:
Kyle Eastwood y Michael Stevens.

Fotografía:
Tom Stern.

Montaje:
Joel Cox y Gary D. Roach.

Diseño de producción:
James J. Murakami.

Vestuario: Deborah Hopper.
Estreno en USA:
9 Enero 2009

Estreno en España:
6 Marzo 2009

Estreno en Argentina:
5 Marzo 2009



Sinopsis

Walt Kowalski (Clint Eastwood), un trabajador del automóvil jubilado, ocupa su tiempo con reparaciones domésticas, cerveza y visitas mensuales al peluquero. Aunque el último deseo de su difunta esposa fue que se confesara, para Walt, un resentido veterano de la Guerra de Corea que mantiene su rifle M-1 limpio y listo, no hay nada que confesar. Aquellos a los que solía considerar sus vecinos se han trasladado o han fallecido y han sido sustituidos por inmigrantes hmong, del sudeste asiático, que él desprecia. Ofendido por prácticamente todo lo que ve: los aleros caídos, el césped descuidado y los rostros extraños que le rodean; las pandillas sin propósito de adolescentes hmong, latinos y afroamericanos que creen que el barrio les pertenece; los extraños inmaduros en que se han convertido sus hijos; Walt sólo espera a que llegue su última hora. Hasta la noche en que alguien intenta robar su Gran Torino del 72. Tan reluciente como estaba el día en que el propio Walt ayudó a sacarlo de la cadena de montaje hace décadas, el Gran Torino hace que su tímido vecino adolescente, Thao (Bee Vang), entre en su vida cuando los pandilleros hmong presionan al chico para que intente robarlo. Pero Walt lo impide, convirtiéndose en el reacio héroe del barrio, especialmente para la madre y la hermana mayor de Thao, Sue (Ahney Her), quien insiste en que Thao trabaje para Walt para enmendar su conducta.



Crítica

por Leo Aquiba Senderovsky

Gran Torino es la despedida formal de Clint Eastwood de la pantalla. Desde ya que no es solo eso, tratándose de una película del viejo Clint hay mucha tela para cortar, pero una película que se promociona como la última vez que Clint se pondrá frente a las cámaras, no puede dejar de ser eso en primer lugar. A Eastwood no se lo conoce por amenazar, sino por actuar. Y si Clint afirma que este es su retiro definitivo de la actuación, habrá que creerle. A fin de cuentas, no eligió cualquier personaje para despedirse. Aquí compone a Walt Kowalski, un ser reaccionario, duro, de poco trato con su familia y que se siente amenazado por los inmigrantes que vinieron a copar su vecindario. El viejo Walt combatió en la Guerra de Corea y parece no haber podido salir nunca de allí. En los rostros de sus vecinos ve las caras de los enemigos a los que tuvo que enfrentar en aquella guerra. En definitiva, su Walt Kowalski no dista de los personajes duros e inmutables que compuso en toda su carrera, principalmente en sus gloriosos westerns. Pero el personaje duro ha arribado al otoño de su vida, y por más que se atreva a actuar heroicamente, por más que no tenga problemas en salir de su casa armado con una escopeta para enfrentar a sus vecinos, está viejo y enfermo. Ha enviudado hace poco, y su cuerpo tiende a encorvarse abruptamente cada vez que tose sangre. Está viejo, enfermo y solo, sus hijos prefieren mantenerse lejos de él, y solo encuentra compañía en su viejo e impecable Gran Torino. Todo eso hasta que comienza a defender a sus vecinos, una familia oriental, del ataque de una pandilla que pretende obligar a uno de ellos, primo de uno de los integrantes de la pandilla, a integrarse a las actividades criminales del grupo. Gran Torino no trata de un viejo que se ablanda y deja su racismo a un lado, por más que sea esto lo que más llame la atención de esta historia. En realidad trata de un viejo que, con los pocos cartuchos que le quedan en su vida, decide salir a buscar al héroe que enterró décadas atrás. Y ese trayecto pinta por completo el cine del gran Clint Eastwood. Sus películas siempre son un símbolo de la narración clásica en su estado puro. El viejo Clint se ha mostrado siempre como el único director contemporáneo que ha reivindicado el cine clásico, el único y verdadero sobreviviente de esta forma de hacer y entender el cine, y esta no es la excepción. Pero más allá de eso, Gran Torino es su propio, último y verdadero retrato. De más está decir que Eastwood no es Kowalski, no es un ser irritable, racista y reaccionario, porque si lo fuera, no habría posibilidad de redención para el personaje, no sería capaz de cambiar. Y Kowalski será un reflejo del envejecimiento de Eastwood, pero difícilmente hoy Clint sufra los achaques que padece el viejo Walt. Sí se parecen en el trayecto que ambos recorren. El maestro podría haber elegido despedirse de las cámaras de cualquier manera y con cualquier personaje. Pero elige encarnar un personaje que representa sus propios dilemas sobre la vejez, y a su vez la necesidad de tomar las armas e ir en busca del héroe que hace tiempo dejó atrás. Con el desolador final, llegamos a la previsible conclusión de que ya no son épocas para héroes, pero qué lindo eran aquellos viejos tiempos en los que estos triunfaban y llevaban consigo el amor de la gente. Lo único que nos queda hoy es un Gran Torino del 72, para que las nuevas generaciones se adueñen de él, siempre y cuando sepan manejarlo, quererlo y cuidarlo. Un auto viejo y reluciente que se parece mucho al viejo y reluciente cine clásico que Eastwood, con la sabiduría que le han dado los años y con una notable y siempre coherente carrera tanto frente como detrás de cámara, se ha ocupado de enseñar y adoctrinar, para que las nuevas generaciones aprendan a quererlo y honrarlo como solo grandes como él han sabido hacer.

Más información en Cine.com

lunes 16 de marzo de 2009

Comunicado de prensa de "¿Crítico, yo?"

Estimados lectores:

A partir de la fecha, el autor del blog, Leo Aquiba Senderovsky, comunica a sus fieles lectores que, respondiendo al clamor popular, que demanda desde hace tiempo la publicación en este blog de las críticas que, quien escribe, publica semanalmente en Cine.com, y no solo los links mensuales a las mismas, se ha resuelto atender tal petición y ponerla en marcha a partir del día de la fecha.

Se aclara lo siguiente: El blog intitulado ¿Crítico, yo? ha sido creado para que el autor del mismo publique sus reflexiones periódicas sobre el séptimo arte que exceden el límite de la crítica puntual de determinada película. A su vez, se estableció como herramienta de difusión personal de las críticas escritas para el portal español Cine.com.
Haciendo un somero repaso del contenido de los artículos publicados en este blog, se llega a la conclusión que las publicaciónes de los enlaces a las críticas divididos por mes exceden ampliamente a la cantidad de artículos escritos puntualmente para el blog. Esto se debe en parte, a la vagancia mental del autor, que después de cuatro críticas escritas semanalmente (unas doscientas escritas en el último año) no encuentra mayor inspiración para escribir artículos de cine fuera del espacio dedicado a las críticas, y en parte, un signo concreto de los últimos meses, a la total falta de tiempo.
Es por ello que, para insuflarle mayor contenido al blog e incrementar el número de visitas, se ha decidido publicar en este medio las críticas que semanalmente el autor publica en el portal español.

Si bien este "cambio editorial" se viene evaluando desde hace tiempo, la decisión ha sido repentina, por lo que se ha determinado no esperar hasta fin de mes, sino arrancar desde la mitad de marzo, dejándoles el último resumen de links a las criticas, correspondiente a la primera mitad de dicho mes.

Por otra parte, esta decisión no modifica la habitual promoción que el autor del blog le dedica a Cine.com, por lo que se aclara que en este blog solo se publicará sinopsis, crítica y ficha técnica de cada película. Aquel que quiera leer más información de cada una, deberá visitar la página Cine.com, y leer la ficha completa que se publica allí.

Desde este espacio, el autor del blog se despide hasta la primera publicación en este blog de sus habituales críticas de cine, esperando que esta decisión sea para beneplácito de sus habituales lectores, y saluda cordialmente a todos ellos.

Atentamente,

Oficina de prensa de "¿Crítico, yo?"

Mis críticas en Cine.com - Marzo 2009 (Parte I)

DI QUE SÍ
VALS CON BASHIR
VALKIRIACHE: GUERRILLA
¡ME HA CAÍDO EL MUERTO!
EN EL NOMBRE DEL REY
MR 73

Mis críticas en Cine.com - Febrero 2009

CAMINO
AUSTRALIA
REVOLVERSIETE ALMAS
EL GRAN STAN: EL MATÓN DE LA PRISIÓN
ROMANZO CRIMINALE
LA DUDA EL DESAFÍO: FROST CONTRA NIXON
NICK & NORAH: UNA NOCHE DE MÚSICA Y AMOR
SLUMDOG MILLIONAIRE
EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON
THE READER (EL LECTOR)
ROMAN POLANSKI: SE BUSCA
EL LUCHADOR (THE WRESTLER)

Mis críticas en Cine.com - Enero 2009

APPALOOSA
TIBURÓN, EN LAS GARRAS DEL HOMBRE
ULTIMÁTUM A LA TIERRAEL INTERCAMBIO
CUESTIÓN DE HONOR
PROTEGIDOS POR SU ENEMIGO
BOLT
CUANDO ELLA ME ENCONTRÓ
MONGOL
REPO! THE GENETIC OPERA
ROCKNROLLA
MI NOMBRE ES HARVEY MILK
FLAME Y CITRON
EL HIJO DE RAMBOW
RESISTENCIA
LEONERA
IMPORT/EXPORT

martes 3 de marzo de 2009

Del cine, el amor, la vida y otras yerbas por el estilo...

Pongo un set de discos de "rock ballads", ese curioso género musical que cada tanto nos regala una perla (a veces de mediocres bandas de rock), pero también acumula basura apestosa de distintas bandas que a lo mejor son buenas fuera de la balada. En fin... Pongo el set de discos solo para escuchar Winds of Change (o Vientos de cambio, como recuerdo que la presentaban el LU2 Radio Bahía Blanca allá por mediados de los noventa), el tema de Scorpions. Esta joyita del soft rock me lleva a una película cuyo nombre no recuerdo, aunque la vi a mediados de diciembre del año pasado (esclerosis de crítico fagocitado). Me fijo en la lista de críticas de Cine.com y recuerdo, se llama In search of a midnight kiss, una peli independiente yanqui dirigida por Alex Holdridge. Hermosísima peli, con algunos apuntecitos medio grotescos y fulerones, pero con una escena hermosa, cerca del final o quizás cerrando definitivamente la peli, no recuerdo bien, con los tres amigos (dos amigos y la novia de uno de ellos, a la cual uno no puede dejar de odiar por tratar de levantarse al otro que no es su novio, mal ahí, nena) cantando a capella y a los gritos Winds of change, y la pucha, che, qué lindo es la vida, el amor, la amistad y todo eso junto.

Me cuelgo a pensar en esa película, y la asocio con una que vi hace poco: Nick and Norah's infinite playlist, que me motivo a poner en facebook un comentario del tipo "Qué Oscars ni Oscars, enamorense con Nick and Norah, la película más dulce del 2009". Uno ve dos pelis como esas (dos pelis yanquis independientes, medio románticas, medio comedias, un cuarto de dramáticas y aparentemente tan comunes como el resto) y piensa, cómo ya dije, qué lindo es el amor y el cine. No se hasta qué punto la frase indicada sería "Enamorarse con el cine" o "Enamorarse del cine". Por ahí las dos hablan de romances y parejas (los primeros treinteañeros, los segundos adolescentes), pero como uno se identifica de lleno con esos personajes aunque lejos está lo que les sucede de lo que le sucede a uno y a su propia historia de amor, prefiero pensar en las dos frases como correctas, aunque yo ampliaría el significado de una y le pondría "Enamorarse con el cine" en el sentido de enamorarse de la vida y todo lo que la rodea, de las situaciones más pequeñas y anecdóticas, y las mayúsculas. La otra también tiene su lugar de relevancia, "Enamorarse del cine". Hay películas que a uno lo hacen enamorarse del cine, como si el cine fuese una novia furtiva a quien amamos, pero de la que habitualmente tendemos a buscar su rostro para intentar encontrar allí aquello que nos unió por primera vez. Cuando nos reconectamos con ese enamoramiento resulta algo fascinante.

Lo explicaría de la siguiente manera, los que estamos en este tren lo pensamos un poco así. Hay películas que a uno le devuelven las ganas de dirigir (porque hayamos o no hecho una película, las ganas siempre están, pero no siempre las percibimos) o de contar historias como la que estamos viendo, y hay películas que nos tocan de algún modo u otro, que nos hacen llorar, que nos hacen vivenciar lo que vivencian los personajes, que nos sumergen en un pasado que tal vez nunca tuvimos y nunca supimos que desearíamos haber tenido. Cuando estaba madurando la historia de lo que después sería mi primer (y hasta ahora único) guión de largo, vi Collateral, un policial de la hostia de Michael Mann con Tom Cruise y Jamie Foxx, que si no lo vieron vayan corriendo ya a su videoclub amigo, y que me voló la cabeza. Es de esas películas que en definitiva uno sabe que podría haber sido esa u otra, pero en mi caso fue esa, me voló la cabeza, me hizo pensar expresiones del típo "¡qué talento!" "¡qué oficio!" y me hizo sentir que quería de inmediato agarrar la cámara y contar mi historia.

Lo mismo me pasó con Nick and Norah, lo mismo pero muy distinto. Me hizo pensar: "¡Qué pelotudo, yo y mi afición por el policial! Me muero por contar historias con tiros y machos aguerridos y con códigos, mientras un gil se manda una historia de amor hermosísima sobre dos adolescentes que van corriendo una noche de bar en bar buscando a su banda favorita. ¿Y por qué no puedo tomar un poco de esa sangre? ¿Por qué no puedo contar una historia de amor, o una comedia? ¿por qué no puedo bucear en mi interior y captar esa frescura que captan estas películas?" Y bueno, algún día será, mientras tanto, seguimos con la misma vibra de siempre, total por ahora vamos por buen camino, aunque el camino lo estemos recorriendo a un paso por mes, o mucho menos, qué se yo.

Bueno, esas fueron algunas ideas desordenadas sobre el cine, la vida, el amor, y el hacer cine, que hoy sobrevuelan por mi cabeza, diría enmarañada si tuviera pelo para avalar esta expresión.


Ah, y los que se quedaron con las ganas de saber cuáles fueron las películas que más me gustaron, motivaron, etc, de 2008, no voy a hacer ranking, porque en marzo ya estamos pasados de fecha para estos balances. Sin embargo, les tiro las principales, Dark Knight, Be kind rewind, Tropic Thunder (y muchas, muchas grandes comedias de este tipo, como Walk Hard: The Dewey Cox Story, y Zohan), y documentales estremecedores, como El abogado del terror, o Deliver us from evil. El resto, oscila entre el "ok", el "bien, gracias", o el "otra vez sopa", etiquetas que le caben a por lo menos el 80 % de las películas que vi en el año (unas 200, contando unicamente las que vi para Cine.com). Y párrafo aparte merecen las argentinas La antena y Filmatron, dos joyas del cine argentino, que demuestran que el cine argentino está en buena forma. Y doy mi voto como Mejor remake o secuela al regreso de Indiana Jones, que a mí me gustó mucho, aunque la hayan elegido en esa categoría pero en su reverso, como Peor remake o secuela en los Razzie, la contracara del Oscar (concuerdo en el resto de los ganadores, pero a mi criterio estuvieron demasiado polarizados, faltaron muchos nombres merecedores de esa distinción en 2008).