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miércoles 10 de marzo de 2010

Reflexiones sobre el Oscar a El secreto de sus ojos y el estado actual del cine argentino - Parte I


Primero que nada, debo decir que festejé y mucho. Lejos de mí estuvo ese afán popular de ponerse la camiseta argentina y gritar “Ganamos”. Yo no gané nada, soy un argentino más que se puso muy contento de que una película argentina con evidentes méritos cinematográficos lograra un éxito descomunal en la taquilla nacional, y terminé explotando con el Oscar en manos de Campanella. Más allá de la excelencia técnica y artística del film, mi alegría se debió fundamentalmente a que es la película menos concesiva de las filmadas por Campanella en nuestro país la que más cautivó al espectador local y la que pasó a la historia del cine nacional por haber obtenido el reconocimiento mayor de Hollywood.

Sin embargo, luego de la premiación, y del ocurrente chiste de Campanella (que, dicho sea de paso, le pasó el trapo a las aburridas intervenciones cómicas de Steve Martin y Alec Baldwin, una dupla que daba para mucho más), llegaron las repercusiones mediáticas nacionales e internacionales. Poco importan aquí las internacionales, nos alegramos de que Campanella haya sorprendido a muchos cronistas del mundo. Y debo decir que, aunque considero que esta es una gran puerta que se le abre al cine argentino en términos comerciales, el Oscar trajo aparejado un sinnúmero de comentarios muy poco felices.

Los medios locales posaron sus ojos, como pocas veces en la historia, en el cine argentino. Esto es una verdad a medias. Los medios posaron sus ojos en el cine de Campanella, no en la totalidad del cine argentino, ni como médio artístico, ni como industria. Se habla, y está muy bien, de El secreto de sus ojos. El problema es que, al hablar del cine argentino, la mirada sigue reposándose en este film, cometiendo el mismo error que cometen los espectadores. Mientras Campanella y elenco no se cansan de repetir que este es un triunfo para el cine nacional, los medios se apropian de la mirada del espectador, y terminan fomentando la idea de que el cine nacional comienza y termina en El secreto…. Promover encuestas como “¿El secreto de sus ojos es la mejor película de la historia argentina?” es alimentar la ignorancia del espectador (dicha encuestá se publicó en un sitio web, y un 67% de la gente contestó que “SI”). Afortunadamente, el cine argentino no comienza y termina en El secreto…, y esto lo sabe hasta el propio Campanella. Por más que los medios se empecinen en hincharle el ego, no van a lograr que un hombre maduro e inteligente como él crea que el cine argentino en su totalidad le pertenece.

Lo peor no es la propagación mediática de esta idea. A fin de cuentas, fenómenos del cine argentino como este hubo muchos, en mayor o menor medida. Recordemos el estreno de Nueve reinas, un fenómeno comercial mucho menor al del film de Campanella, pero que suscitó todo un boom local, al que se le sumó la noticia de la remake norteamericana del film. Lo peor es la bajada de línea mediática que afirma que todo el cine argentino debe responder a los lineamientos de El secreto…, porque es lo que la gente quiere ver y lo que premian en Hollywood.

En ese sentido, leí recientemente una nota en el sitio web de la revista El Amante firmada por el excelente crítico Leonardo M. D’Espósito, en la que me enteré de la iniciativa promovida por la presidenta del INCAA de hacer una suerte de sondeo entre los espectadores locales para ver qué tipo de cine querían ver. Para D’Espósito esta es una idea peligrosa, que puede anular al cine argentino menos convencional y más arriesgado. Desde mi ingenuidad, creo que este “focus group” puede ser un arma de doble filo. Si se lo toma desde el Instituto de Cine como un manual de instrucciones, estamos en problemas. Por el contrario, esto bien puede ser una herramienta para quienes más desearían contar con ella, los productores mayores, que vienen siguiendo los pasos de las industrias más importantes. Muchas de estas empresas productoras tienen su propio departamento de desarrollo de proyectos, que intenta brindarle una coherencia artística al producto a lanzar y suele estar atento a la demanda de la gente. Si de la implementación de un “focus group” pueden surgir más películas de factura artística similar a El secreto…, Nueve reinas, Tiempo de valientes o Música en espera y menos comedietas de cabotaje, de bajo vuelo y pocas ideas, bienvenida sea.

El problema del cine argentino no es el cine poco convencional que no va a ver nadie, sino las malas películas que, por una promoción insistente, llenan salas, no le dan lugar a los buenos exponentes de la industria local y fomentan la idea de que el buen cine argentino solo puede ser El secreto de sus ojos, porque el resto es Papá se volvió loco y muchas otras películas de calibre similar. Si esta herramienta le sirve a los grandes productores, no veo cuál es el problema (a fin de cuentas, la lista de las grandes películas norteamericanas que surgieron de estudios de mercado es interminable). Ahora bien, si esto es la génesis de un programa del Instituto destinado a determinar el tipo de cine que debe producir, sí estamos ante algo alarmante.

La pulseada, como siempre, es entre las dos concepciones, aparentemente opuestas e irreconciliables, del cine como arte o espectáculo. Alguien como yo, que cree, tal vez ingenuamente, en la convivencia pacífica entre estas dos concepciones, que entiende que un producto artístico puede no buscar el entretenimiento, y que un buen producto de entretenimiento no busca escaparle a los méritos artísticos, se alegra por el Oscar a un film como El secreto de sus ojos, porque, a diferencia de La historia oficial (cuyo galardón estuvo atravesado por las consideraciones políticas del momento, emanadas por el propio film), son sus méritos puramente artísticos los que lo han llevado a ganar el Oscar, y los que lo han convertido antes en un fenómeno de taquilla local, como pocas veces ha ocurrido en la historia del cine nacional.

lunes 8 de marzo de 2010

Oscars 2010: Nominados y Ganadores



















"¿Crítico, yo?" felicita a Juan José Campanella y a todo el equipo técnico y artístico de El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar a Mejor Película de Idioma Extranjero. Desde este espacio nos sumamos felices a los festejos por este segundo Oscar al cine argentino, y les prometemos una nota especial sobre el premio a esta gran película, una nueva puerta que se le abre al cine argentino en el mundo.
Mientras tanto, los dejamos con el listado completo de los nominados y ganadores de la noche (en negrita y cursiva los ganadores).

Mejor Película

'Avatar'
'The Blind Side'
'District 9'
'An Education'
'The Hurt Locker'
'Inglourious Basterds'
'Precious'
'A Serious Man'
'Up'
'Up in the Air'

Director

James Cameron, 'Avatar'
Kathryn Bigelow, 'The Hurt Locker'
Quentin Tarantino, 'Inglourious Basterds'
Lee Daniels, 'Precious'
Jason Reitman, 'Up in the Air'

Actor

Jeff Bridges, 'Crazy Heart'
George Clooney, 'Up in the Air'
Colin Firth, 'A Single Man'
Morgan Freeman, 'Invictus'
Jeremy Renner, 'The Hurt Locker'

Actriz

Sandra Bullock, 'Blind Side'
Helen Mirren, 'The Last Station'
Carey Mulligan, 'An Education'
Gabourey Sidibe, 'Precious'
Meryl Streep, 'Julie and Julia'

Actor de Reparto

Matt Damon, 'Invictus'
Woody Harrelson, 'The Messenger'
Christopher Plummer, 'The Last Station'
Stanley Tucci, 'The Lovely Bones'
Christoph Waltz, 'Inglourious Basterds'

Actriz de Reparto

Penelope Cruz, 'Nine'
Vera Farmiga, 'Up in the Air'
Maggie Gyllenhaal, 'Crazy Heart'
Anna Kendrick, 'Up'
Mo'nique, 'Precious'

Largometraje animado

'Coraline'
'Fantastic Mr. Fox'
'The Princess and the Frog'
The Secret of Kells'
'Up'

Película Extranjera

Israel - 'Ajami'
Argentina - 'El Secreto de sus Ojos'
Perú - 'The Milk of Sorrow'
Francia - 'Un Prophete'
Alemania - 'The White Ribbon'

Guión Original

Mark Boal, 'The Hurt Locker'
Quentin Tarantino, 'Inglourious Basterds'
Alessandro Camon and Oren Moverman, 'The Messenger'
Joel Coen and Ethan Coen, 'A Serious Man'
Peter Docter, Bob Peterson, Tom McCarthy, 'Up'

Guión adaptado

Neill Blomkamp and Terri Tatchell, 'District 9'
Nick Hornby, 'An Education'
Jesse Armstron, Simon Blackwell, Armando Iannucci, Tony Roche, 'In the Loop'
Geoffrey Fletcher, 'Precious'
Jason Reitman, Sheldon Turner, 'Up in the Air'

Largometraje documental

'Burma VJ'
'The Cove'
'Food, Inc.'
'The Most Dangerous Man in America: Daniel Ellsberg and the Pentagon Papers'
'Which Way Home'

Música Original

'Avatar', James Horner
'Fantastic Mr. Fox', Alexandre Desplat
'The Hurt Locker', Marco Beltrami y Buck Sanders
'Sherlock Holmes', Hans Zimmer
'Up', Michael Giacchino

Canción original

'Almost There' de 'The Princess and the Frog,' Música y letra por Randy Newman
'Down in New Orleans' de 'The Princess and the Frog,' Música y letra por Randy Newman
'Loin de Paname' de 'Paris 36,' Música por Reinhardt Wagner Letra por Frank Thomas
'Take It All' de 'Nine,' Música y Letra por Maury Yeston
'The Weary Kind' de 'Crazy Heart,' Música y letra por Ryan Bingham y T Bone Burnett

Edición

'Avatar'
'District 9'
'The Hurt Locker'
'Inglourious Basterds'
'Precious'

Cinematografía

'Avatar'
'Harry Potter and the Half-Blood Prince'
'The Hurt Locker'
'Inglourious Basterds'
'The White Ribbon'

Cortometraje animado

'French Roast', Fabrice O. Joubert
'Granny O’Grimm’s Sleeping Beauty', Nicky Phelan and Darragh O’Connell
'The Lady and the Reaper (La Dama y la Muerte)', Javier Recio Gracia
'Logorama', Nicolas Schmerkin
'A Matter of Loaf and Death', Nick Park

Cortometraje no animado

'The Door' Juanita Wilson y James Flynn
'Instead of Abracadabra' Patrik Eklund y Mathias Fjellström 'Kavi' Gregg Helvey
'Miracle Fish' Luke Doolan y Drew Bailey
'The New Tenants' Joachim Back y Tivi Magnusson

Maquillaje

'Il Divo' Aldo Signoretti y Vittorio Sodano
'Star Trek' Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow
'The Young Victoria' Jon Henry Gordon y Jenny Shircore

Dirección de Arte

'Avatar'
'The Imaginarium of Doctor Parnassus'
'Nine'
'Sherlock Holmes'
'The Young Victoria'

Vestuario

'Bright Star'
'Coco Before Chanel'
'The Imaginarium of Doctor Parnassus'
'Nine'
'The Young Victoria'


Más allá del Oscar al film de Campanella, destacamos algunos aspectos en particular:

1) Kathryn Bigelow le arrebató los Oscars principales a su ex marido, James Cameron y se convirtió en la primera mujer en ganar un Oscar a Mejor Dirección.

2) El cine animado volvió a destacarse con la nominación de Up en varios rubros relevantes, ganando como mejor largometraje animado y mejor música original.

3) El único Oscar para la excelente Inglorious Basterds fue para Christoph Waltz, en su formidable interpretación del coronel nazi Hans Landa.

domingo 7 de marzo de 2010

Crítica COUPLES RETREAT

Título en España: TODO INCLUÍDO
Título en Latinoamérica: SÓLO PARA PAREJAS
Dirección: Peter Billingsley.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 113 min.
Género: Comedia.
Elenco: Vince Vaughn (Dave), Jason Bateman (Jason), Jon Favreau (Joey), Faizon Love (Shane), Kristin Davis (Lucy), Malin Akerman (Ronnie), Kristen Bell (Cynthia), Kali Hawk (Trudy), Jean Reno (Marcel), Carlos Ponce (Salvadore).
Guión: Dana Fox, Vince Vaughn y Jon Favreau.
Producción: Scott Stuber y Vince Vaughn.
Música: A.R. Rahman.
Fotografía: Eric Edwards.
Montaje: Dan Lebental.
Diseño de producción: Shepherd Frankel.
Vestuario: Susan Matheson.
Estreno en USA: 9 Octubre 2009.
Estreno en España: 29 Enero 2010
Estreno en Argentina: 4 Marzo 2010



Sinopsis

Cuatro parejas realizan el sueño de su vida viajando a una isla paradisíaca. Una de las parejas va con la intención de solucionar sus problemas matrimoniales, y las otras tres tienen la intención de divertirse con las motos de agua, relajarse en el spa y pasarlo bien en general. Pero no tardan en descubrir que la participación en la terapia de pareja que ofrece el hotel no es opcional. La oferta de grupo tiene un precio. Todas las parejas deben participar en la poco ortodoxa terapia del famoso gurú del centro turístico, Monsieur Marcel. Todos o ninguno. Eso o les mandan a casa. Las parejas empiezan a comprender que nada es lo que parece, especialmente en sus relaciones.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Si usted cree que la convivencia con su mujer lo está matando y que no hay salida, no se preocupe, Hollywood le ofrece esta hermosa película sobre gente que sufre igual que usted. Que usted y que su esposa, no se olvide que ella también está sufriendo. Lo digo porque a lo mejor se olvida, y cree que usted es el que necesita un respiro, que para su mujer no hay ningún inconveniente. A lo mejor usted es como Joey, el personaje que interpreta Jon Favreau, un hombre que no quiere saber nada con plantear seriamente los conflictos de pareja, y que viaja con sus amigos y sus parejas en busca de un respiro, de relax. A lo mejor, como Joey, si le dicen que su lugar de estadía es sólo parejas, y que la zona opuesta es para solteros en busca de sexo, no tardará en buscar el camino hacia allí, o terminará buscando placer de cualquier forma, lejos de su mujer. Pero, eso sí, si su esposa está en la misma búsqueda, y usted se da cuenta, se alterará mucho. Lo primero puede generar muchas situaciones graciosas (las más graciosas de una película muy poco graciosa, hay que decirlo), lo segundo dará como resultado un cúmulo de situaciones de una misoginia insoportable.

A lo mejor está muy lejos de Joey. Tal vez usted esté más cerca de Jason (Bateman), quien transita una relación difícil por el estrés que implica no lograr el embarazo deseado, y decide irse con su mujer a una isla con un intenso tratamiento terapéutico para parejas, porque ansía poder recuperar la felicidad que supo tener con su mujer. A decir verdad, uno tiende a dudar que usted esté cerca de Jason, a fin de cuentas la película se ocupa de enfatizar que Jason y su mujer son los raros de su especie, que no es normal que una pareja desee resolver a toda costa sus problemas. Es muy probable que usted sea como Dave (Vaughn), un hombre que, como su mujer, creen que “funcionan” como matrimonio porque sus hijos están bien, y no se hace demasiado problema, no tiene deseos extramatrimoniales pero tampoco se da cuenta que no todo “funciona”, o que la cuestión no es que el matrimonio “funcione”, sino que los haga felices. Si usted fuese Dave, es muy probable que le resulte estresante someterse a una terapia de pareja. O quizás esté más cerca de Shane (Faizon Love), quien se separó de su mujer y acompaña a sus amigos y sus parejas a esta isla con una veinteañera con la que lleva saliendo apenas semanas, sólo para no hacerle frente a su soledad, y al amor que aún siente por su mujer.

A lo mejor usted se identifica con alguno de estos hombres, pero si encontró aquí el espejo de sus propios conflictos matrimoniales, por favor, no los siga. No viaje a una isla con ellos, porque se va a decepcionar. En la isla lo está esperando un programa terapéutico que podría serle de utilidad, pero no parece serlo para estos personajes. Al final del camino, no le esperan claves para resolver sus problemas, sólo alguna excusa mediocre e inverosímil que terminará reconciliándolo con su mujer sin saber cómo sucedió eso. Si usted es como Dave no habrá problema, sabe de entrada que ama a su mujer y que no quiere otra cosa en su vida, sortearán juntos sus dificultades y listo. Si usted es como Jason, mejor aún. Creerá que son los raros de su especie, cuando en realidad son quienes la tienen más fácil. Pero si usted es como Shane, todavía se estará preguntando cómo terminó su ex mujer buscándolo a usted en la isla de los solteros para pedirle que vuelvan juntos. O peor aún, si es como Joey, se desorientará completamente al sentirse nuevamente atraído por su mujer, apenas minutos después de verla coquetear con el musculoso Salvadore (Carlos Ponce, cantante de moda a finales de los noventa, que lentamente viene escalando con sus papeles secundarios en Hollywood), y después de que usted deseara tener relaciones con su masajista, reacción física incluida.

Es cierto, no deberíamos pedirle más a esta película, porque muchas comedias de (re)matrimonio apelan a lo mismo, un conflicto sin aparente solución, que se resuelve rápidamente y sin razón aparente, sólo por la necesidad de que el matrimonio se doble pero no se quiebre. Claro, si se dobla es cómico, si se quiebra no. Ahora bien, sería interesante que, a la hora de apelar a esta necesidad de que el matrimonio no se quiebre, el conflicto se resuelva de una manera mínimamente coherente, al menos para que el discurso conservador no aflore de manera tan evidente. Eso sí, si usted se ve en el espejo de alguno de estos maridos, si alguno de los conflictos que se plantea, o que su mujer se ocupa de hacérselos notar, lo puede ver en alguno de estos matrimonios, no espere que esta película sea sincera, ni con su problema, ni con los de los personajes.

En el medio de todo esto están tres actores de comedia que, afortunadamente, no suelen codearse tanto con el conservadurismo como en esta película. Y también están las cuatro únicas razones que permiten que esta comedia pueda ser digerida más fácilmente: Jean Reno, en la piel del excéntrico gurú del amor matrimonial Monsieur Marcel, Peter Serafinowicz, el imperturbable empleado del spa, Ken Jeong, uno de los terapeutas, y el niño que interpreta al hijo menor de Dave. Pese a esto, la advertencia está hecha. Salir del cine creyendo que el matrimonio es lo mejor no soluciona ninguno de sus conflictos cotidianos. Si usted espera una respuesta honesta ante estos conflictos, se decepcionará. Y si usted no busca nada de eso, y sólo busca pasar un buen rato a pura risa, lamento decirle que la decepción será la misma.

Más información en Cine.com
Valoración:

sábado 6 de marzo de 2010

Crítica EVERYBODY'S FINE

Título en España: TODOS ESTÁN BIEN
Título en Latinoamérica: ESTÁN TODOS BIEN
Dirección: Kirk Jones.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 100 min.
Género: Drama.
Elenco: Robert De Niro (Frank Goode), Drew Barrymore (Rosie Goode), Kate Beckinsale (Amy Goode), Sam Rockwell (Robert Goode), Katherine Moennig (Jilly), Melissa Leo (Colleen), Lucian Maisel (Jack), Damian Young (Jeff), James Murtaugh (Dr. Ed).
Guión: Kirk Jones; basado en el guión de Massimo De Rita, Tonino Guerra y Giuseppe Tornatore para la película “Stanno tutti bene” (1990).
Producción: Gianni Nunnari, Ted Field, Vittorio Cecchi Gori y Glynis Murray.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Henry Braham.
Montaje: Andrew Mondshein.
Diseño de producción: Andrew Jackness.
Vestuario: Aude Bronson-Howard.
Estreno en USA: 4 Diciembre 2009
Estreno en España: 1 Enero 2010
Estreno en Argentina: 18 Marzo 2010



Sinopsis

Remake de la película de Giuseppe Tornatore “Stanno tutti bene” (1990), se centra en la vida de un viudo que se embarca en un viaje para visitar a sus hijos y descubre que sus vidas no son tan perfectas como aparentan.


Crítica
por
Leo Aquiba Senderovsky

El modo en que el guionista y director Kirk Jones ha encarado esta remake del film de Giuseppe Tornatore, habla de la distancia que hay entre el cine americano y el italiano. La remake es una adaptación literal de la original, con algunos ligeros cambios en la historia (en esta son cuatro los hijos, en vez de cinco, y cambia la profesión del protagonista y de sus hijos, excepto por el hijo que forma parte de una orquesta). Muchos detalles se mantienen, como el secreto que le esconden al padre, la escena del robo, uno de los momentos más dolorosos de ambas películas, y la idea de que el padre ve a sus hijos siempre como niños, lo cual lleva a que, por momentos, la puesta en escena imite a la original. Y algunos aspectos se han aggiornado para la ocasión. Ejemplo de esto último es el secreto que esconde una de las hijas, hoy a un padre conservador y que vive de lo que ha proyectado en sus hijos, le sorprendería menos que su hija sea madre soltera, a que sea madre soltera y además lesbiana.

Lo que distingue a una de otra es el tono. Jones aborda el drama de este padre de la misma forma que Tornatore, acentuando el dramatismo en las mismas escenas. Pero lo que hace para despegarse de ella es removerle todo atisbo de italianidad. De esa manera, mientras la original apelaba al fanatismo del protagonista por la ópera, en esta no hay ningún aspecto concreto que identifique al protagonista, fuera de su condición de padre ausente. Jones convierte a esta remake en una película netamente americana, no sólo por las ciudades que recorre el padre en busca de sus hijos, sino por la ausencia de toda estridencia. Esta decisión es absolutamente lógica, pero al trasladar la historia central sin apelar a las referencias italianas de la original, se pierde lo que volvía a Stanno tutti bene un film bello, singular y enormemente poético. Escenas como la de la bandada de pájaros, o aquella en la que Matteo ve a un director de orquesta (ni más ni menos que Ennio Morricone, autor de la inolvidable música de la película) ensayando “La Traviata” de Verdi, desaparecen en la remake, y el problema principal no es que se hayan perdido en la adaptación, sino que Jones traslada la historia a Estados Unidos sin dotarla de poesía propia, quedándose apenas con el drama principal, narrándolo con un tono mucho más seco para que pueda encajar en los cánones americanos.

Por otro lado, algunas decisiones que se han tomado en la adaptación han sido bastante desacertadas. La escena del robo, muy dolorosa en la original ya que el delincuente le pisa la cámara y el rollo con el que protagonista estuvo sacando las fotos de su recorrida, se repite en una escena por demás humillante. Allí el delincuente no le pisa la cámara sino su frasco con medicamentos, un dato que vuelve más lógico el infarto posterior del protagonista, y lo que vemos en respuesta no es a un hombre defendiéndose a golpes del horrible acto, como en la original, sino a éste agacharse e intentar juntar el polvo de sus pastillas. Lo que parece un cambio menor, en realidad establece una diferencia entre el dramatismo de la original y el brutal golpe bajo de la remake. Incluso otras escenas que se mantienen de la original, como el sueño en el que los niños le confiesan la verdad de sus respectivas vidas al padre, se ven mucho más forzadas en la adaptación (tampoco ayuda, en ese sentido, que la remake apela a una fotografía mucho más clara que la original).

Se sabe que la empresa que ha encarado Kirk Jones con esta adaptación es tan loable como dificultosa. No por la complejidad de trasladar la historia en sí, sino por el apelar al espíritu de una película tan afín al sentimentalismo de Tornatore como deudora del mejor Fellini (la pluma de Tonino Guerra, guionista habitual de Fellini y de Antonioni, se hace evidente en la original). El acto de adaptar no significa circunscribirse al conflicto y a los personajes principales, cambiando detalles y escenarios. Adaptar también implica hacerle honor a la esencia poética de un relato. Mientras que Jones sale airoso de lo primero (convengamos en que el drama principal no representa un gran desafío a la hora de la adaptación), lo segundo brilla por su ausencia. Sin duda, lo mejor de esta remake es la partipación de Robert De Niro. Sólo alguien de su talla puede encarar con honores el protagonismo que en la original recayó en el gran Marcello Mastroianni, y afortunadamente, aquí De Niro se despega de algunos de sus últimos y olvidables papeles. Lamentablemente, la excelencia de De Niro y la curiosidad que implica el acto mismo de adaptar esta película no alcanzan para una remake que sólo brilla al hacernos recordar la existencia del film de Tornatore, de un gran actor como De Niro, y la huella inolvidable que ha dejado Marcello Mastroianni, otro rostro imborrable de la historia del cine.

Más información en Cine.com

Valoración:

Crítica UP IN THE AIR

Título en Latinoamérica: AMOR SIN ESCALAS
Dirección: Jason Reitman.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 108 min.
Género: Comedia dramática, romance.
Elenco: George Clooney (Ryan Bingham), Vera Farmiga (Alex), Anna Kendrick (Natalie Keener), Jason Bateman (Craig Gregory), Danny McBride (Jim), Melanie Lynskey (Julie Bingham), Amy Morton (Kara Bingham), Sam Elliott (Maynard Finch), J.K. Simmons (Bob), Zach Galifianakis (Steve), Chris Lowell (Kevin).
Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner; basado en la novela de Walter Kirn.
Producción: Ivan Reitman, Jason Reitman, Daniel Dubiecki y Jeffrey Clifford.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía: Eric Steelberg.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Diseño de producción: Steve Saklad.
Vestuario: Danny Glicker.
Estreno en USA: 23 Diciembre 2009
Estreno en España: 22 Enero 2010
Estreno en Argentina: 21 Enero 2010



Sinopsis

Ryan Bingham es un experto en reducciones empresariales (tanto de personal como de dinero) cuya preciada vida volando se ve amenazada en el momento en que está a punto de conseguir diez millones de millas en vuelos frecuentes y justo cuando ha conocido a la mujer de sus sueños, otra viajera habitual.


Crítica
por Leo Aquiba Senderovsky

Jason Reitman suele enfocarse en protagonistas que generan bastante incomodidad. En su primera película, Gracias por fumar, el protagonista es un simpático defensor de las compañías tabacaleras. Su segunda, Juno, está protagonizada por una adolescente embarazada que ansía desprenderse de su futuro hijo. En esta, su tercera película, quien incomoda al espectador es un ejecutivo que se encarga de viajar por distintas ciudades para ocuparse de despedir personal de distintas empresas. Reitman, que ya había logrado posicionarse con su anterior film, logra subir varios peldaños en la industria con Up in the air (no muchos directores logran nominaciones al Oscar a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor, entre otras, con su tercera película), sin renunciar al oxígeno indie que respira su corta filmografía.

Si algo caracteriza a los protagonistas de sus películas es un encanto particular, que contrasta fuertemente con aquellos rasgos que incomodan. En ese sentido, Ryan, el personaje interpretado por George Clooney en Up in the air, tiene mucho del encanto de los protagonistas anteriores, y un estilo de vida que genera asperezas. Ryan es un hombre solitario, que disfruta vivir en el aire, y no tiene reparos en enfrentarse a cualquier empleado y oficiar de vocero del gerente correspondiente para anunciarle su despido. A Clooney le sobra carisma y actitud para comprarnos con un personaje no tan fácil de digerir, de la misma forma que Aaron Eackhart en Gracias por fumar. Ambos personajes muestran que los representantes de la escoria de la humanidad, no tienen por qué ser parte de esa misma escoria, aunque presten su rostro y su voz para difundir su discurso.

A Clooney también le sobra talento para mostrarnos la otra cara de Ryan, la del hombre que se da cuenta de su soledad y de su oficio ruin, y pretende revertir su realidad. Ahí, en la introspección del personaje, en el acto de enfrentarse a sus zonas oscuras, se encuentra el elemento distintivo de la película, pero a su vez su mayor debilidad. Reitman no suele juzgar a sus personajes, pero aquí lo hace, aquí Reitman está convencido (y nosotros también), que su estilo de vida lo ha condenado a la infelicidad. A fin de cuentas, todos sabemos que los espejitos de colores del capitalismo no son un pasaporte a la felicidad de nadie, y si el sueño de Ryan es conseguir una credencial exclusivísima por las millas acumuladas, sabemos que, tarde o temprano, entenderá que la felicidad no está allí y que debe salir a buscarla. No es que el acto de juzgar al personaje y su conducta sea algo reprobable en sí mismo, sí lo es el colocar elementos adrede para que el juicio aparezca de la manera más básica posible. El momento en el que Reitman se atreve a hacernos creer que estamos ante una comedia romántica, cuando juega con el cliché del hombre corriendo en busca de la mujer, es una de las secuencias más tramposas de la película. En primer lugar, porque nada más lejos de este personaje que ir corriendo en busca de una mujer, en segundo lugar, porque la resolución drástica y sorpresiva de este acto romántico es un cachetazo al personaje y a los espectadores, el momento en el que la película sentencia definitivamente a su protagonista.

Si bien Reitman no comete el pecado de endulzarnos con finales felices innecesarios y facilistas, la necesidad de instalar situaciones que habiliten el juicio al personaje y sus ansias de redención, hacen que este film, el más importante de Reitman a la fecha, no posea toda la frescura y la honestidad de su anterior película. Afortunadamente, Clooney nos hace digerir su soledad con total naturalidad y con el encanto de sus habituales papeles, permitiendo que los actos más desubicados del personaje no nos suenen del todo incoherentes, y que la película no pierda la calidez característica de los films de Jason Reitman, un director que afortunadamente continuará ascendiendo, y aún tiene mucho por decir, muchos personajes ásperos sobre los cuales colocar su ojo crítico, mientras no vuelva a caer en el juicio fácil.

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